viernes, 19 de octubre de 2012

Envenenamiento Múltiple. Glifosato y Roundup



Envenenamiento Múltiple. Glifosato y Roundup
27-02-09, Por Dra. Mae-Wan Ho y Brett Cherry 
Científicos lograron establecer el modo en que muy bajas concentraciones del herbicida y otros productos químicos presentes en las formulaciones de la línea Roundup provocan la muerte de células humanas, fortaleciendo así el reclamo de su progresivo retiro del mercado, y de una inmediata prohibición para toda nueva liberación de cultivos transgénicos tolerantes a Roundup.


Este artículo fue presentado ante el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), a través del Institute for Science in Society (ISIS). Las cuatro formulaciones de la línea Roundup del herbicida glifosato, fabricadas por Monsanto, son altamente tóxicas para las células humanas, y en concentraciones muy por debajo de los niveles recomendados para uso agrícola.
Investigadores del Instituto de Biología de Caen, Francia, publicaron sus últimos resultados en la corriente edición de la prestigiosa revista especializada Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) [1].
Las formulaciones Roundup son cócteles letales. Las cuatro formulaciones de la línea Roundup son mezclas de glifosato con diferentes coadyuvantes. (Un coadyuvante es una sustancia "auxiliar" que se agrega para aumentar la efectividad del ingrediente activo).
Las formulaciones Roundup son en la actualidad, y de modo creciente, los herbicidas no selectivos más vendidos a nivel mundial, ya que más del 75 por ciento de los cultivos genéticamente modificados (GM) son tolerantes al Roundup. El Glifosato y su principal metabolito, el ácido amino-metil-fosfónico (AMPA), son importantes contaminantes de los ríos. Los coadyuvantes, a menudo no medidos en el medio ambiente, habitualmente se consideran "inertes" y son protegidos como secreto comercial por la industria manufacturera. Entre ellos, el predominante es el polioxietileno amina (POEA).
El POEA se utiliza como surfactante* en las formulaciones Roundup para mejorar la solubilidad y la penetración en las plantas. Los ensayos se realizaron en tres líneas celulares humanas: la línea celular primaria HUVEC, derivada de epitelio de cordón umbilical humano, la línea celular embrionaria 293 derivada de riñón humano, y línea celular de placenta JEG3. La totalidad de las células murieron dentro de las 24 horas de exposición a las formulaciones Roundup. Las formulaciones Roundup (R) contienen diferentes cantidades del ingrediente activo glifosato: Roundup Express, 7,2 g / l (R 7.2); Roundup Bioforce, 360 g / l (R 360); Roundup Grand Travaux, 400 g / l (R 400) y Roundup Grand Travaux Plus, 450 g / l (R 450).
Estas formulaciones fueron comparadas con glifosato (G), AMPA, y POEA. Todas las formulaciones Roundup en estudio, así como los componentes químicos individuales, fueron probados en concentraciones de 10 ppm (partes por millón) al 2 por ciento (el nivel recomendado para uso agrícola), lo cual significa que las formulaciones Roundup fueron diluidas hasta 100.000 veces o más.
Los investigadores encontraron que la presencia de los otros componentes químicos en las formulaciones Roundup, tales como el POEA, en realidad amplifican los efectos tóxicos del glifosato. Los niveles de toxicidad de las formulaciones Roundup no fueron proporcionales a la cantidad de glifosato que contienen, y es muy probable que se deban al POEA y algún otro ingrediente(s) secreto, presentes en todas las formulaciones. El POEA por sí solo es mucho más tóxico que las formulaciones Roundup, mientras que el AMPA es más tóxico que el glifosato.
Blancos múltiples en la toxicidad
Los investigadores ensayaron los efectos de las formulaciones Roundup (Rs), glifosato (G), AMPA y POEA en tres objetivos blanco que podrían provocar la muerte de la célula: daño a la membrana celular, envenenamiento de la mitocondria (lugar del metabolismo energético), y muerte celular programada que resulta en la fragmentación del ADN del núcleo de la célula. Midieron los marcadores enzimáticos específicos a diferentes concentraciones para cada daño después de 24 h de exposición, y también obtuvieron imágenes de los cultivos de las células bajo microscopio.
Todas las formulaciones R, así como el G, causaron la muerte de las células; los resultados fueron los mismos para todos los tipos de células humanas, pero a diferentes concentraciones. Así, el R 400, la formulación más tóxica, produjo la muerte de todas las células a 20 ppm, lo cual equivale a 8 ppm en G.
Sin embargo, el G solo, en concentraciones de 4-10 ppm, no resulta tóxico; su toxicidad se inicia en torno al 1 por ciento (10.000 ppm), y no está conectada con la membrana celular. Las formulaciones R dañan la membrana de la célula, y también envenenan la mitocondria. En contraste, el G envenena la mitocondria sin dañar la membrana celular.
Contra lo esperable, la formulación R 400 es más tóxica que R 450; esta última en cambio es más nociva que R 360, R 7.2 y G. Sin embargo, las respectivas toxicidades no fueron proporcionales a la concentración de G presente. El poder letal en las células de R 7.2 resultó casi el mismo que el de R 360, y estos resultados fueron consistentes a lo largo de todas las líneas celulares.
Esto sugiere que otras sustancias desconocidas están involucradas en los efectos tóxicos. Así, el AMPA y el POEA también producen muerte celular por intoxicación de la mitocondria y daño a la membrana celular. El surfactante POEA es tan potente que empieza a dañar la membrana celular en HUVEC y envenena las mitocondrias en 2 93 y JEG3 a dosis de 1 ppm. Las formulaciones de Roundup son más tóxicas que el G o el AMPA. El metabolito AMPA por sí solo destruye la membrana celular, sin embargo, el G no hace esto, aunque es 3 a 8 veces más tóxico para la mitocondria que el AMPA. Pero, como el daño a la membrana celular es más grave para la célula, el AMPA es más tóxico que el G, mientras que el POEA resulta el más nocivo de todos.
¿Qué ocurre cuando se combinan estos ingredientes? Los investigadores encontraron que para las células HUVEC y 293, las combinaciones de G y POEA, de G y AMPA, de AMPA y POEA fueron más tóxicas que la misma concentración de los ingredientes considerados en forma individual. Para la muerte celular programada, la acción es más rápida.


Las enzimas marcadoras se activan a partir de las 6 horas de exposición, con un máximo de 12 h en todos los casos. La línea HUVEC es 60-160 veces más sensible que las demás líneas celulares; G y R 360 son eficaces exactamente a la misma concentración, a partir de 50 ppm. Los coadyuvantes no parecen ser necesarios. El G individualmente considerado es un 30 por ciento más potente aquí que los Rs; actuó rápidamente en concentraciones 500 -1 000 veces más bajas que las de uso agrícola.
Prohibición de cultivos transgénicos tolerantes a Roundup
Estos últimos estudios confirman la copiosa evidencia acumulada sobre la toxicidad del glifosato y de las formulaciones Roundup [2] (Glyphosate Toxic & Roundup Worse, "El glifosato es tóxico y el Roundup lo es más", SiS Nº 26), y determinan los diferentes sitios de acción, todos los cuales resultan en muerte celular. Diversos estudios epidemiológicos anteriores habían vinculado al glifosato con abortos espontáneos, linfoma no -Hodgkin y mieloma múltiple.
Estudios de laboratorio han demostrado que el glifosato inhibe la transcripción en los huevos de erizo de mar y retrasan el desarrollo. Una breve exposición a glifosato en ratas causó daño hepático, y la adición del surfactante en el Roundup tuvo un efecto sinérgico, causando mayor daño en el hígado. También se encontró que el Roundup es mucho más letal para las ranas que para las malas hierbas, y que podría haber contribuido a la desaparición mundial de anfibios producida en las últimas décadas [3] (Roundup kills grogs, SiS Nº 26).
Exigimos una nueva revisión de la normativa sobre glifosato y Roundup en 2005 [2]. Hay ahora fundadas razones para su restricción, si no para un retiro progresivo del glifosato y del Roundup; en primera instancia, mediante la prohibición de la liberación de cultivos transgénicos tolerantes a Roundup en todo el mundo. Por la misma razón, no se debe aprobar ningún nuevo cultivo transgénico tolerante a Roundup para lanzamiento comercial.www.ecoportal.net 
Referencias
Benachour N. y Séralini G-E. Glyphosate formulations Induce Apoptosis and Necrosis in Human Umbilical, Embryonic, and Placental Cells. Chem. Res. Toxicol., 2009, 22 (1), págs. 97-105
Ho M. W. y Cummins J. Glyphosate toxic and Roundup worse, Science in Society Nº 26, 12, 2005. http://www.i-sis.org.uk/GTARW.php 
Ho M. W. Roundup kills grogs, Science in Society Nº 26 http://www.i-sis.org.uk/isisnews/sis26.php  . 13, 2005.
El original en inglés de este artículo se puede leer en: ISIS http://www.i-sis.org.uk/DMPGR.php 
* N. de la T.: Un surfactante es una sustancia que disminuye la tensión superficial de la interfase aire-líquido, facilitando la penetración de un determinado producto.
Traducción: Gladys Guiñez para Acción por la Biodiversidad - http://www.biodiversidadla.org 


EE.UU.- NEONICOTINOIDES SISTÉMICOS, DATOS QUE ALARMAN A LOS APICULTORES

Apicultores de todo los Estados Unidos y de todo el mundo, han tenido problemas persistentes asociados con el uso del plaguicida sistémico imidacloprid. Desde los primeros usos del imidacloprid en Francia en 1994 sobre el girasol, los apicultores tuvieron problemas. Pronto a este problema se le dió un nombre en Francia: "enfermedad de la abeja enojada." Problemas denunciados por los apicultores, junto con los datos científicos independientes, llevaron al ministro francés de Agricultura a suspender la utilización de imidacloprid en los girasoles, en enero de 1999. En febrero de 2004, Francia prorrogó la suspensión y extendió la prohibición al maíz. Al mismo tiempo, seguir ampliando la prohibición de los insecticidas sistémicos para incluir el producto químico fipronil. En Europa, el debate continúa, datos importantes de los estudios de toxicidad que se producen muestran conclusiones que varían. Los fabricantes de productos químicos siguen manteniendo que el compuesto sistémico imidacloprid es seguro para su uso en torno a las abejas, los polinizadores nativos, aves, y no plantea un riesgo injustificado para el medio ambiente. Informes desde el terreno, sin embargo, están mostrando una historia diferente. El reciente aumento espectacular en el uso del imidacloprid, en las tierras de cultivo, pastizales, bosques, residencial y de recreo (campos de golf y parques), ha aumentado la exposición de los polinizadores a la contaminación de néctar y polen de flores. El Imidacloprid es sólo una de las seis formulaciones de productos en el marco más amplio de la clase "neonicotinoides sistémicos." Aunque en la actualidad sólo el imidaclopride está presente en los comentarios del público, seis de estos productos de esta clase son de gran preocupación para los apicultores. Se ha prestado mucha atención al tratamiento de semillas con el Gaucho, un nombre comercial para una formulación de imidacloprid. Los datos recientes de investigaciones de la Universidad del Estado de Pennsylvania en árboles de manzanas, aún no publicados y no reproducidos son muy preocupantes . Dos árboles de control, y dos tratados han sido utilizados en el experimento. Después de tres semanas no se detectó el imidacloprid. Sin embargo, en la próxima primavera, las muestras de polen extraída mostraron mas de 900 ppb de imidacloprid y 2 de sus principales degradants: 5 - hydroxe y olefinas. En Nectarios el número total fue de 1.450 ppb. Aunque es necesario realizar más investigaciones para corroborar este estudio y sacar conclusiones correctas, los datos iniciales plantean cuestiones acerca de cómo se almacena y transloca el im idaclopride en las plantas leñosas, como árboles frutales.

Apicultores uruguayos denuncian la muerte masiva de colmenas consecuencia del insecticida fipronil

Más de cinco mil colmenas muertas y millones de abejas contaminadas con un poderoso insecticida es el saldo del uso de este producto que ya ha sido prohibido en varios países del mundo.

La campaña ya lleva varios meses. Es que como resultado de la fuerte sequía acaecida en el campo uruguayo este verano se vio incrementada la población de langostas que diezmaron buena parte de los campos destinados a la ganadería.

Ante ello las autoridades uruguayas abrieron la canilla al fipronil, un insecticida sistémico, es decir que permanece a lo largo de toda la cadena biológica y hasta los propios alimentos que surgen de la misma.

Su aplicación para combatir a la langosta ha tenido efectos nefastos sobre las abejas, generando la mortandad generalizada de colmenas así como la merma en las producciones de las que sobreviven, dijo a Radio Mundo Real el apicultor Ricardo Carrera.

“Hasta ahora tenemos contabilizadas como muertas unas 5 mil colmenas”, dijo el productor “y en muchas otras tenemos fuertes mermas en las producciones”.

El fipronil y productos similares han sido prohibidos para su uso en Italia, Alemania, Reino Unido y otros países por su carácter sistémico. Es decir que el principio activo aunque se aplica a nivel de la semilla, se mantiene en la planta hasta la flor, el fruto y la semilla transmitiéndose a la cadena gástrica del ganado, por ejemplo… y también de las abejas. En Francia su uso está prohibido desde 2004.

Los apicultores uruguayos han manifestado asimismo la escasa resonancia que han tenido sus planteos en círculos oficiales, a pesar de que una comisión público-privada, la Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola, ha alertado sobre el negativo efecto del fipronil para este sector de la producción primaria que en más de un 95 por ciento tiene carácter de exportación.

Carrera explicó que se debe guardar un radio de cuatro hectáreas sin colmenas desde el punto en el cual se ha hecho una aplicación de fipronil, por lo que el proceso de polinización de cualquier cultivo en las proximidades de un predio en el que se ha aplicado el insecticida se verá entorpecido, malogrando cultivos y perjudicando a productores de otros rubros y al medio ambiente en general dado el fenómeno de escurrimiento de esta sustancia hacia los cauces de agua motivando la mortandad de fauna acuática.

El fipronil ha sido desarrollado por el laboratorio francés Rhone-Poulenc a mediado de los 80, luego vendido a la corporación alemana BASF y en Uruguay es comercializado por la también germánica Bayer, señaló Carrera, aunque en la actualidad circulan comercialmente versiones del producto procedentes de China.

La corporación Bayer incluso ha manifestado a los apicultores que vienen movilizándose sobre el tema que estaría dispuesta a retirar del mercado uruguayo el producto antes de verse involucrada en una campaña de denuncia de los efectos del fipronil, comentó Carrera.

Ante la sucesión de denuncias, esta semana el gobierno uruguayo limitó el uso de fipronil como insecticida, aunque mantuvo su autorización como hormiguicida para las vastas plantaciones forestales que hoy dominan el paisaje, con lo cual el problema para los apicultores lejos parece estar de solucionarse.


Argentina: el herbicida nuestro de cada día

Bucólico refugio de la contaminación urbana, el campo argentino se ha vuelto para mucha gente un sitio del que quiere huir. El empleo masivo de herbicidas en los cultivos de soja, primer producto de exportación, está creando "una catástrofe sanitaria" en el ámbito rural, afirman ecologistas
Un informe redactado por el no gubernamental Grupo de Reflexión Rural (GRR) describe casos de cáncer en edades tempranas, malformaciones congénitas, lupus, problemas renales, enfermedades respiratorias y dermatitis en aumento, basado en testimonios de médicos rurales, especialistas y habitantes de decenas de localidades del interior país.
El GRR realiza desde 2006 una campaña para identifica los pueblos afectados por la fumigación con glifosato, el herbicida tolerado por las variedades de soja transgénica plantadas en Argentina, que elimina toda especie vegetal que no sea la oleaginosa. Cuando es rociado desde aviones, la forma más eficiente de aplicación, la deriva cae sobre zonas pobladas, dice el informe "Paren de fumigar".
Cincuenta por ciento del área agrícola argentina está ocupada por soja. En la central provincia de Córdoba la proporción supera 80 por ciento. El país produce unos 48 millones de toneladas que exporta a China e India. Y, según datos oficiales, se requieren unos 200 millones de litros de glifosato por año para pulverizar los campos.
Por su fácil manejo y el aumento de la demanda en mercados asiáticos, la leguminosa se extendió desde mediados de los años 90 a expensas de otros cultivos, de la ganadería y de los bosques. Pero, aparentemente, no fue solo diversidad agrícola y natural lo que se perdió.
La soja ha arrasado con corredores verdes de protección que bordeaban los poblados, formados por huertas familiares, granjas lecheras y de pequeños animales y plantaciones de frutales, afirma el estudio. Y la población de esas zonas quedó expuesta a los daños de la fumigación aérea.
El glifosato es el componente activo del herbicida Roundup, patentado por la corporación de la biotecnología Monsanto, que lo vende junto con su semilla transgénica de soja Roundup Ready. La empresa ha negado que, en condiciones adecuadas de uso, el producto sea nocivo para la salud humana.
El glifosato es también principal ingrediente de las fumigaciones áreas que se practican contra plantaciones ilegales de coca en Colombia, y su uso en zonas fronterizas con Ecuador ha dado lugar a denuncias de este país por daños a la agricultura y a las personas.
El proceso de control de malezas y plagas se realiza sobre todo mediante glifosato y el pesticida endosulfán. En el barrio Ituzaingó Anexo, en los suburbios de la capital de la provincia de Córdoba, los vecinos reclaman desde 2000 que cesen las fumigaciones.
Luego de varias denuncias judiciales y estudios sanitarios, a fines de 2008, un fiscal hizo lugar a una medida cautelar y, de momento, la pulverización en zonas aledañas al barrio está suspendida.
Como parte de su campaña "Paren de fumigar", el GRR apoyó demandas de los vecinos, recogió testimonios de afectados e incorporó estudios médicos de personas damnificadas. Esa investigación fue presentada este año a la justicia federal y a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández.
El abogado Osvaldo Fornari, del GRR, dijo a IPS que se solicitó a la justicia federal que investigara el proceso de aprobación de los herbicidas y plaguicidas y que, en base al principio precautorio, adoptara "una medida cautelar" como la suspensión de la venta y el uso de productos sospechosos de causar contaminación en el campo.
La idea es que la medida aplicada en el barrio Ituzaingó Anexo se adopte en el plano nacional: un freno preventivo al uso de herbicidas muy tóxicos. Los activistas sostienen que las autoridades provinciales tienen dificultades para frenar el uso de agroquímicos, cuyo uso fue autorizado en los años 90 por autoridades nacionales. También se pidió a la presidenta que declarara "la emergencia ambiental" por esta causa.
Fernández ordenó instalar una comisión, coordinada por el Ministerio de Salud, para investigar "las causas y efectos vinculados a los contaminantes", trabajar en prevención y brindar "asistencia y tratamiento" a las personas intoxicadas.
El decreto presidencial prevé además la adopción de pautas para el uso racional de agroquímicos y, de ser necesario, su "eliminación".
La ingeniera agrónoma Alida Gallardo, agricultora orgánica del municipio bonaerense de Trenque Lauquen, sostiene que el problema allí es "gravísimo".
"Nosotros estamos en el área complementaria, alrededor del centro poblado. Al lado tenemos campos de soja con fumigación. Hace tres años nos quemaron la producción y ahora está más controlado", dijo a IPS.
"La soja dio lugar a estos tóxicos y ahora se los está aplicando a otros productos, como el trigo. La gente tiene que entender que la contaminación no es solo para el campo, sino para el que consume alimentos también", afirmó.
Pero el también agricultor Omar Barzeta, de Federación Agraria de la nororiental provincia de Santa Fe, dijo a IPS que "los tóxicos, con precaución, se pueden usar porque hay que combatir las malezas y los insectos, pero siempre cuidando la deriva".
"Hay una ley que prohíbe fumigar en zonas pobladas, pero es cierto que mucho no se cumple. El municipio debería velar para que se aplique, siempre con el consenso de todos, de los productores, de los vecinos", añadió.
Para Fornari, la contaminación por glifosato es consecuencia del modelo agroexportador basado en el cultivo intensivo de soja. "La esencia del modelo, la producción de soja, es un campo desierto, sin agricultores, un esquema que propicia el despoblamiento", opinó.
El informe del GRR afirma que la plantación de soja llega hasta las calles de algunos poblados. Las máquinas y recipientes utilizados para fumigar se lavan y guardan en zonas urbanas, y los granos, que diseminan partículas tóxicas, son almacenados en silos situados también entre viviendas, escuelas y otras instituciones de la ciudad.
Los testimonios corresponden a decenas de lugares en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, corazón del área agrícola, cuyos habitantes reclaman un cinturón de protección al que no puedan acercarse los aviones fumigadores.
Hace 30 años vivir en el campo era sinónimo de vida sana, ahora es "una práctica suicida", afirma Mario Córcora, de Junín, una ciudad del norte de la provincia de Buenos Aires (centro-este), muy afectada por el herbicida.
En Santa Fe, la gente del barrio Malvinas de la ciudad de Rosario, logró que se trasladaran ocho acopiadoras de cereal con silos en zonas urbanas, denunciando que la salud de la población se veía afectada por su presencia.
Un estudio del Hospital Italiano Garibaldi de Rosario reveló que en seis poblados de la región los casos de cáncer de testículos y gástricos en varones son tres veces más frecuentes que en el promedio nacional, los de hígado, 10 veces más frecuentes y los de páncreas y pulmón, dos veces más frecuentes.
En el paraje cordobés de Alta Gracia, que atrajo en los años 30 a la familia del entonces niño Ernesto "Che" Guevara afectado por el asma, es ahora uno de los sitios afectados por las fumigaciones.
El revolucionario argentino-cubano no soportaría vivir hoy en Alta Gracia, que fue una villa turística reconocida por su clima seco, apto para la recuperación de enfermedades respiratorias.
En Basavilbaso, en la nororiental Entre Ríos, el ex fumigador Fabián Tomasi, de 43 años, perdió masa muscular, padece infecciones en articulaciones, afecciones digestivas y respiratorias y ardores en la piel, que lo obligan a dormir sentado. Ninguno de estos males pudo ser atribuido a otra causa que no fuera la exposición a agrotóxicos.
Otro caso que se investiga en esa provincia es el de la familia Portillo. El padre, Walter, que vive en la localidad Costa Las Masitas, está en silla de ruedas por una neuropatía. Su hijo murió a los ocho años de edad, tras sufrir cefaleas, vómitos y fiebre, al igual que dos sobrinos pequeños.
La justicia investiga si está contaminado el arroyo de esa zona rural, en el que se bañaban los niños muertos y del que la familia extrae agua, pues en él se lava maquinaria agrícola

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