martes, 23 de octubre de 2012

La presencia de diversos pesticidas en los alimentos se asocia a la baja calidad del semen


La presencia de diversos pesticidas en los alimentos se asocia a la baja calidad del semen (Universidad de Granada)

Alimentos
Alteración hormonal
DDT
Infertilidad
Pesticidas
Problemas reproductivos
semen
Vinclozolina


La exposición a la vinclozolina aparecía fuertemente asociada a la aparición de espermatozoides deformes



Los pesticidas que ingerimos con la dieta, aún a dosis muy bajas de concentración, pueden ser uno de los motivos principales de la mala calidad del semen de los jóvenes. Así lo muestra una investigación realizada por científicos de la Universidad de Granada sobre 280 jóvenes almerienses, con edades comprendidas entre los 18 y los 23 años.

El trabajo , dirigido por los científicos Marieta Fernández, María Lacasaña y Nicolás Olea de la Universidad de Granada, ha sido realizado por el investigador Clemente Aguilar en el Laboratorio de Investigaciones Médicas del Hospital Universitario San Cecilio de Granada.



La presencia de una serie de pesticidas en la dieta causaría un desequilibrio hormonal que tendría que ver con un menor número de espermatozoides y con un menor número de ellos con movilidad.

Se midió la presencia de 18 pesticidas en la sangre de los jóvenes, y un 62% de ellos tenían residuos de entre 10 y 14 plaguicidas diferentes. La media de pesticidas diferentes detectados en cada uno de ellos ellos era de 11.

Aspecto importante es la acción combinada de los compuestos , el llamado "efecto cóctel", no solo por la acción combinada de estos 18 pesticidas, sino de estos en combinación con otros centenares de sustancias a las que nos vemos cotidianamente expuestos.

Al margen de seguir detectándose residuos de DDT, pese a estar prohibido, el estudio destaca la presencia de otros legales como vinclozolina , que se usa como fungicida de la vid y los cítricos, tanto cuando se cultivan como cuando se almacenan posteriormente). Metabolitos del DDT como el p,p´DDE además de ser debilmente estrogénicos son nítidamente anti-androgénicos, al igual que pasa con la vinclozolina. Otros son solo débilmente estrogénicos como el lindano, el endosulfán o el o, p´DDT.

La exposición a la vinclozolina aparecía fuertemente asociada a la aparición de espermatozoides deformes.

NOTA DEL FODESAM:
Datos como este y otros muchos que se acumulan desde hace muchísimo tiempo, redundan en la importancia de adoptar una alimentación sana , así como otros hábitos de consumo saludables que prevengan la exposición a estas y otras sustancias con efectos semejantes (recomendamos la lectura de diversos apartados de esta web como: Alteraciones del equilibrio hormonal ,Anomalías genitales masculinas , Cáncer de testículos , La reproducción en peligro , Algunas alternativas ,etc.).



http://secretariageneral.ugr.es/pages/tablon/*/noticias-canal-ugr/2010/09/15/advierten-de-que-la-exposicion-a-plaguicidas-organoclorados-es-un-factor-determinante-de-la-calidad-seminal


http://www.europapress.es/sociedad/salud/noticia-exposicion-plaguicidas-clave-calidad-semen-20100916131710.html



Advierten de que la exposición a plaguicidas organoclorados es un factor determinante de la calidad seminal

16/09/2010
2 de cada 10 jóvenes de Almería presentan un nivel bajo de espermatozoides, circunstancia que se asocia a un retraso evidente en el tiempo requerido para lograr un embarazo con éxito
La principal vía de exposición a plaguicidas en población general es a través de los alimentos u otros productos utilizados a nivel doméstico

La exposición combinada a plaguicidas organoclorados es uno de los factores determinantes de la calidad baja seminal en jóvenes almerienses, según se desprende de un trabajo realizado en la Universidad de Granada. Presentar un número de espermatozoides en el semen inferior al nivel de referencia establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) puede producir un retraso evidente en el tiempo requerido para lograr un embarazo con éxito.

El análisis de esta investigación, realizado por Clemente Aguilar en el Laboratorio de Investigaciones Médicas del Hospital Universitario San Cecilio de Granada, y dirigida por Marieta Fernández, Marina Lacasaña y Nicolás Olea (Universidad de Granada), se ha basado en una muestra formada por 280 jóvenes voluntarios, de 18 a 23 años de edad, reclutados en la Universidad de Almería.

La hipótesis del trabajo consideraba que la exposición a plaguicidas organoclorados incrementa el riesgo de alteraciones en los parámetros indicadores de la calidad seminal, debido a su capacidad de modificar la homeostasis de las hormonas del eje hipotálamo-hipófisis-gónadas masculino. El riesgo es mayor con la exposición combinada a varios plaguicidas, aun cuando esta se produzca a bajas concentraciones.

Los resultados han demostrado que la calidad seminal de los jóvenes del sureste peninsular, evaluada a través de la estimación del número total de espermatozoides (NTE) y el número total de espermatozoides móviles (NTEM), se sitúa en una posición intermedia entre las descritas para otras poblaciones europeas, con cifras cercanas a las más altas reportadas.

La calidad seminal, estimada en la población joven almeriense, ha resultado depender de múltiples factores, entre ellos los modos de vida, (considerando como tales, por ejemplo: el nivel de escolarización y el trabajo), parámetros físicos y bioquímicos (obesidad, niveles de hormonas sexuales y de lípidos en sangre, etc.) y la exposición ambiental.

Ingerir plaguicidas a través de alimentos

Cabe destacar que la principal vía de exposición a plaguicidas en población general es a través de los alimentos u otros productos utilizados a nivel doméstico, y que de los 18 plaguicidas analizados en la sangre de los individuos participantes, algunos están prohibidos en España, como el DDT, aunque otros como el fungicida vinclozolina (utilizado en cultivos y almacenamiento de vid y cítricos), son actualmente de uso legal en el país. Todas las muestras de suero analizadas contenían al menos un plaguicida en concentración cuantificable, y en promedio el número de plaguicidas detectados por muestra fue de 11 compuestos, con un rango comprendido entre 4 y 17. La mayor parte de jóvenes (62%) mostró tener entre 10 y 14 residuos de plaguicidas distintos analizados.

Mientras que en los diferentes modelos la exposición a algunos plaguicidas organoclorados se asocia paradójicamente con incrementos en el NTE y el NTEM, otros tienen el efecto contrario y se asocian con la reducción de ambos parámetros seminales. La explicación podría deberse a que algunos plaguicidas son clasificados como disruptores endocrinos débilmente estrogénicos – caso del endosulfán sulfato, lindano y o,p’-DDT- mientras que otros unen una actividad claramente anti-androgénica a su débil carácter estrogénico - caso de p,p’-DDE y vinclozolina.

Espermatozoides malformados

Los resultados del estudio mostraron una fuerte asociación entre la exposición a vinclozolina y la frecuencia de espermatozoides malformados. Aunque no hay evidencia previa publicada sobre este potencial efecto de la vinclozolina para humanos, sería conveniente realizar estudios experimentales para confirmar este hallazgo.

La exposición a mezclas complejas de plaguicidas organoclorados emerge como un determinante de la calidad seminal que no debería ser obviado en ningún estudio epidemiológico que trate de averiguar la influencia de factores ambientales. Sin embargo, “la interpretación del efecto final resultante no es sencilla, fundamentalmente porque estamos expuestos a mezclas de contaminantes ambientales y las interacciones entre los diferentes compuestos determinarán el efecto resultante, lo que hace aparentemente impredecible el efecto final”, advierte Clemente Aguilar.

El investigador de la UGR concluye que, para reducir o retirar la mayor cantidad de residuos de plaguicidas, “es muy importante lavarlos con agua y jabón, ya que este último corta la película grasa de la superficie de esos alimentos que contiene gran parte de residuos de plaguicidas”.

Contacto: Clemente Aguilar Garduño. Departamento de Laboratorio de Investigaciones Médicas del Hospital Universitario San Cecilio de Granada. Móvil: 662 119 289: Correo electrónico: clementeagle@hotmail.com

http://www.europapress.es/sociedad/salud/noticia-exposicion-plaguicidas-clave-calidad-semen-20100916131710.html

A través de alimentos y productos domésticos
La exposición a plaguicidas, clave en la calidad del semen

Directorio

· reproducción asistida

· estudio realizado

· tratamiento hormonal sistémico durante la menopausia

· presentan diabetes asociada a la menopausia

Foto: WIKIMEDIA COMMONS

GRANADA, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -

La exposición combinada a plaguicidas organoclorados es uno de los factores determinantes de la baja calidad del semen en jóvenes almerienses, según se desprende de un trabajo realizado en la Universidad de Granada (UGR), en el que se advierte de que presentar un número de espermatozoides en el semen inferior al nivel de referencia establecido por la OMS puede producir un retraso evidente en el tiempo requerido para lograr un embarazo con éxito.

Este trabajo, realizado en el Hospital Clínico de Granada por el investigador Clemente Aguilar, se ha basado en una muestra formada por 280 jóvenes voluntarios almeriense, de 18 a 23 años de edad, y reclutados en la Universidad de Almería.

En concreto, la hipótesis de esta investigación parte de la premisa de que una exposición a plaguicidas organoclorados incrementa el riesgo de alteraciones en los parámetros indicadores de la calidad seminal, un hecho que se relaciona con su capacidad de modificar la homeostasis de las hormonas del eje hipotálamo-hipófisis-gónadas masculino.

Además, alude al hecho de que el riesgo es mayor con la exposición combinada a varios plaguicidas, aún cuando la misma se produzca a bajas concentraciones.

Ahora los resultados de este trabajo de Clemente Aguilar, que ha estado dirigida por los investigadores de la UGR Marieta Fernández, Marina Lacasaña y Nicolás Olea, han demostrado también que la calidad seminal de los jóvenes del sureste peninsular se sitúa en una posición intermedia entre las descritas para otras poblaciones europeas, con cifras cercanas a las más altas reportadas.

Esta evaluación se ha llevado a cabo a través de la estimación del número total de espermatozoides (NTE) y el número total de espermatozoides móviles (NTEM).

La calidad seminal estimada en la población joven almeriense ha resultado depender también de múltiples factores, entre ellos, los modos de vida, considerando como tales el nivel de escolarización y trabajo; los parámetros físicos y bioquímicos, obesidad, niveles de hormonas sexuales y de lípidos en sangre; y la exposición ambiental.

ALIMENTOS Y PRODUCTOS DEL ÁMBITO DOMÉSTICO

En cuanto a la principal vía de exposición a plaguicidas en población general, este estudio apunta a los alimentos y otros productos utilizados a nivel doméstico. Además, detalla que, de los 18 plaguicidas analizados en la sangre de los individuos participantes, algunos están prohibidos en España, como el DDT. No obstante, otros como el fungicida vinclozolina (utilizado en cultivos y almacenamiento de vid y cítricos) son actualmente de uso legal en España.

Todas las muestras de suero analizadas contenían al menos un plaguicida en concentración cuantificable, siendo el promedio de plaguicidas detectados por muestra de 11 compuestos, con un rango comprendido entre 4 y 17. La mayor parte de jóvenes (62%) mostró tener entre 10 y 14 residuos de plaguicidas distintos analizados.

ESPERMATOZOIDES MALFORMADOS

Los resultados del estudio mostraron una fuerte asociación entre la exposición a vinclozolina y la frecuencia de espermatozoides malformados. Aunque no hay evidencia previa publicada sobre este potencial efecto de la vinclozolina para humanos, este trabajo aboga por la conveniencia de realizar estudios experimentales para confirmar este hallazgo.

De hecho, insiste que la exposición a mezclas complejas de plaguicidas organoclorados emerge como un determinante de la calidad seminal que no debería ser obviado en ningún estudio epidemiológico que trate de averiguar la influencia de factores ambientales.

LAVAR LOS PRODUCTOS CON AGUA Y JABÓN

Sin embargo, Clemente Aguilar puntualiza que la interpretación del efecto final resultante "no es sencilla, fundamentalmente porque estamos expuestos a mezclas de contaminantes ambientales y las interacciones entre los diferentes compuestos determinarán el efecto resultante, lo que hace aparentemente impredecible el efecto final".

El investigador de la UGR concluye que, para reducir o retirar la mayor cantidad de residuos de plaguicidas, "es muy importante lavarlos con agua y jabón, ya que este último corta la película grasa de la superficie de esos alimentos que contiene gran parte de residuos de plaguicidas".

Venenos Comestibles: El Gusto que nos Intoxica

Sin darnos cuenta, ingresamos a nuestro organismo tóxicos en calidad de conservantes, saborizantes, aromatizantes, acidulantes, colorantes y edulcorantes, si nos tomamos un minuto en leer la lista de ingredientes de cada alimento que consumimos encontraríamos que muchos de estos químicos que perjudican nuestra salud:
Conservantes
Benzoato de Sodio (E211) es un conservante muy común en todos los alimentos quimificados por la industria.

Lo encontramos por ejemplo en jugos artificiales, gaseosas, jugos congelados, ensaladas de fruta, postres, etc., el límite máximo (según el gobierno) de jugo artificial antes de volverse tóxico en el organismo es de 4 litros por persona, pero los niños se intoxican con mucho menos y además no se toma en cuenta que un niño o adulto, pueden consumir distintos productos que contengan el mismo químico, siendo común entonces los dolores estomacales, cefaleas y fiebre después del consumo de estos productos (sobre todo en verano y solo como manifestación aguda de la intoxicación; no con la gravedad que produce la intoxicación crónica, producida día a día, con el constante consumo de los mismos).

Podemos encontrar el Benzoato como conservante bajo cifras como E210 que es el Ácido Benzoico, E212 es Benzoato de potasio y E213 Benzoato de calcio, su acumulación en el organismo acarrea riesgos de cancer, además de producir asma y urticaria si se toma junto con colorantes. En estudios llevados a cabo con animales aparecieron ataques de epilepsia.

Anhídrido Sulfuroso E220, Sulfato de Sodio E221, Disulfitos de sodio, potasio o calcio E223, E224, E225 provocan irritaciones del tubo digestivo, inactivan la vitamina B1, provocan dolores de cabeza y vómitos. Están incluidos en algunas cervezas, sidras, vinos y zumos de fruta.

En el peldaño más alto de la escala por su grado de peligrosidad se encuentran los Nitritos y Nitratos de sodio y potasio E249, E251 y E252, potenciales destructores de los glóbulos rojos, posibles generadores de accidentes vasculares y con efectos cancerígenos. Se encuentran en embutidos.
Saborizantes
Acetato de Amilo,

es el mismo químico que se utiliza en los brillapisos, también es en menor cantidad lo que le da sabor banana a los lácteos, golosinas, etc.
Butil aldehido,

sabor nuez, es además un fuerte disolvente de caucho.
Acido fosfórico de las bebidas "colas"

es un corrosivo poderoso, si dejarnos un diente extraído dentro de un vaso de "cola" en algunas semanas se le habrá extraído todo el calcio.
Piperonal es piojicida y también saborizante. (?!)
Colorantes
Tartrazina (E-102),

es un colorante capaz de producir reacciones adversas en un pequeño porcentaje (alrededor del 10%) de entre las personas alérgicas a la aspirina, puede provocar púrpura trombocitopémica, shock anafiláctico, hemorragias internas, úlceras gástricas, fragilidad capilar.
Amaranto(E-123),

Este colorante rojo, ha sido prohibido en países como Rusia y Estados Unidos desde 1972 por producir cancer y alteraciones en los cromosomas, sin embargo se sigue utilizando en otros países donde lo aplican en caviar, helados, conservas vegetales, mermeladas, yogures y vinos.
Amarillo anaranjado /Amarillo Ocaso (E-110)

Se utiliza para colorear refrescos de naranja, helados, caramelos, productos, postres, etc. Sus límites legales de utilización en España son en general iguales o menores a los del Tartrazina, con excepciones como las conservas vegetales, en las que no está autorizado.

En 1984 se acusó a este colorante de cancerígeno, aunque esta afirmación no llegara a demostrarse. También se le ha acusado, como a todos los colorantes azoicos, de provocar alergias y trastornos en el comportamiento en niños.
Edulcorantes

Sacarina y Ciclomato, tan promocionados por sus productores, lejos de beneficiar la salud e impedir el aumento de peso son cancerígenos con una acción directa sobre el tubo digestivo ya que la sacarina por ejemplo, altera el epitelio intestinal haciendo que las microvellosidades se fusionen entre sí, disminuyendo la capacidad de absorción (de nutrientes) creando así, predisposiciones patológicas. Esta alteración no se va aunque se deje de tomar estos edulcorantes, son también sustancias alergénicas.
Aspartamo o Espartame es el aditivo alimenticio más polémico de la historia

Es hoy una parte integral de la dieta moderna. Vendido comercialmente bajo nombres de NutraSweet y Canderel, el aspartamo se puede encontrar en más de 5.000 alimentos, incluyendo bebidas, chicles, dulcificantes y alimentos para diabéticos, cereales de desayuno, dulces, vitaminas y drogas.

Esto significa que hay una buena población que están entre los dos tercios de los adulto y de 40 por ciento de los niños que ingieren regularmente este dulcificante artificial.Porque no contiene ninguna caloría, el aspartamo se considera a favor de los individuos
conscientes de la salud y la mayoría de nosotros pensamos que es seguro.

Pero los científicos independientes dicen que el aspartamo puede producir una gama de disturbios y efectos nocivos en seres humanos, incluyendo los dolores de cabeza, pérdida de la memoria, oscilaciones del humor, asimientos, esclerosis múltiple y Parkinson-como síntomas, tumores e incluso muerte.

La preocupación por la toxicidad excesiva del aspartamo significó que por ocho años, la US Food and Drug Administration (FDA) le negaran la aprobación, manteniéndolo con eficacia fuera del mercado mundial.

Esta precaución fue basada en la evidencia traída a la luz por eminentes científicos y los grupos numerosos de consumidores, a que el aspartamo contribuyó al daño serio del sistema nervioso central y había sido demostrado causal de cáncer en animales.
Sin embargo, el músculo político, fuera del rigor científico excesivo, y el aspartamo eran
aprobados para el uso en 1981.

Como guía para otros doctores, Roberts, experto reconocido en diagnósticos difíciles, ha publicado una serie muy larga de estudios del caso, "Enfermedad del aspartame: una epidemia no tomada en cuenta", en que él meticulosamente detalla su tratamiento de 1.200 individuos aspartamo-sensibles, o los "reactores" que encontró en su propia
práctica.

Roberts hizo que sus pacientes quitaran el aspartamo de sus dietas. Con casi dos tercios de reactores, los síntomas comenzaron a mejorar dentro de días de quitar el aspartamo, y las mejoras fueron mantenidas mientras el aspartamo fue mantenido fuera de su dieta.

Los estudios de caso de Roberts son paralelos a muchos que fueron revelados en el informe del FDA sobre reacciones adversas al aspartamo y que la toxicidad se revela a menudo con desórdenes del sistema nervioso central e inmunidad comprometida.
Su estudio demuestra que la toxicidad del aspartamo puede imitar síntomas y/o empeorar varias enfermedades que bajen en estas amplias categorías:

Condiciones imitadas por la toxicidad de Aspartamo- esclerosis múltiple- enfermedad de Parkinson- enfermedad de Alzheimer- fibromyalgia- artritis- sensibilidad química múltiple- síndrome crónico de la fatiga- desorden del déficit de atención- desorden del pánico- depresión y otros desórdenes psicologicos- lupus- diabetes y complicaciones diabéticas-
defectos del nacimiento- linfoma- enfermedad de Lyme - hipotiroidismo.

Roberts sugiere que alguna gente diagnosticada con, por ejemplo, esclerosis múltiple, Parkinson o síndrome crónico fatigoso pueda terminar creciendo en un régimen de drogas potencialmente dañinas que habrían podido ser evitadas deteniendo simplemente el injerir de productos aspartamo-atados.

Tomé lo que tenía a mano, un sachet de juguito Tang, y miren lo que encontre;
ciclamato de sodio, aspartamo, sacarina sódica, tartrazina y amarillo ocaso, y la fenil alanina que también me da desconfianza por lo que estuve buscando in internet .
Este jugo no es nada en comparación con otros jugos y gaseosas que se comercializan y que tienen más cantidades de aspartamo y otros tóxicos.
De ahora en más voy a comprar naranjas frescas y a exprimir....

En conclusión, usted tiene un cerebro para utilizar; es su responsabilidad indagar, profundizar, descubrir el engaño y el fraude detrás de cada fachada de "producto dietético o saludable". La salud en la vida de una persona no es un tema más, es crucial, un pilar de la vida plena.

Preocúpese por lo que consumen sus hijos que son los mas vulnerables, examine cuidadosamente y se dará cuenta que la mayoría alimentos nutritivos nunca serán parte de los productos publicitarios, éstos sólo buscan beneficiar al empresario no a la gente.

Lida Mariana Puche
bajar textos de salud

http://buenasiembra.com.ar/salud/alimentacion/las-excitotoxinas-sabores-que-matan-1223.html

Esto es para los que toman Diet Coke, Diet Pepsi, Ser, Sprite Zero, etc.
presidiotex.com/asparspan/Advirtencia/advirtencia.html

Las Excitotoxinas: Sabores que Matan

El glutamato monosódico es un potenciador del sabor de uso muy común en restaurantes e industrias alimentarias.
El uso del glutamato monosódico (E 621) se remonta a casi medio siglo de historia.
Es un aditivo reconocido tanto por la Unión Europea como por la FDA (Agencia del Medicamento).

Sin embargo, no ha podido librarse, al menos en los últimos 30 años, de polémicas periódicas que han puesto en entredicho su inocuidad. Mi opinión es que es un auténtico veneno que deberia de prohibirse, e intentaré traer datos y enlances que demuestren la peligrosidad y los posibles daños para la salud.

Desde los dolores de cabeza del sindrome de restaurante chino a enfermedades crónicas como el fibromialgia o el síndrome de fatiga crónica que ya afectan a un porcentaje importante de la población, donde según estudios recientes el uso del glutamato esta muy relacionado.

Dtor. Russell Blaylock, Excitoxinas (libro recomendado)

Únete al boicot contra las comidas sintéticas

Las sustancias tóxicas, incluso neurotóxicas (matan las células del cerebro) están en nuestra "inocente" comida diaria. Crecemos creyendo que todo lo que venden es bueno y no nos hará daño, pero no hay nada más lejos de la verdad que creer esto.

En la farmacia, todos los medicamentos que compremos tienen alguna sustancia química o todas que son tóxicas para nuestro organismo. Pero ya no hay que leer los prospectos de los medicamentos para ver estas sustancias. Ahora están en las magdalenas que le compras a tu hijo para la merienda, en ese zumo que te bebes tan alegremente porque "no tiene azúcar" y en el pan... Hay una lista interminable de productos.

Sólo hay que leer los ingredientes. Pero el problema es que la gente no entiende esos nombres tan raros que ponen, es normal. Porque ni siquiera el Gobierno se ha encargado de orientarnos un poco sobre qué comemos.

Tenemos derecho a saber qué estamos comiendo y qué se oculta tras esos nombres raros como: aspartamo, sacarosa, glucosa, fructosa, dextrinomaltosa, sorbitol, goma xantana, sólidos lácteos, emulgentes, aromas, grasas o aceites hidrogenados, estabilizantes, antiaglomerantes,etc...

Si la gente supiera realmente qué son estos ingredientes, se daría cuenta de que son la causa o que contribuyen enormemente alas enfermedades modernas:cáncer, obesidad, enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares, artritis reumatoide, fibromialgia o fatiga crónica, etc.

La gente pensará que esto es impensable, ¿cómo pueden estar vendiendo "veneno" para nuestro cuerpo? Impensable pero no imposible. En nuestro mundo actual, el dinero manda. A la gente no le importa tu salud, sólo el dinero. Y mientras los médicos no digan nada, silenciados por millones de euros y dólares procedentes de las empresas traficantes de veneno, el mundo irá así, de mal en peor.

En primer lugar, tenían que estar ilegalizados todos los aditivos neurotóxicos, como los edulcorantes y potenciadores del sabor:aspartamo, acelsufamo, monoglutamato de sodio (MSG), entre otros.
El aspartamo se vende no sólo como ingrediente de zumos, refrescos y todos los chicles para adultos, sino también a granel como el azúcar en muchos supermercados. Estas sustancias son llamadas "excitotoxinas", es decir, excitan las neuronas de nuestro cerebro hasta matarlas. Como tienen forma de aminoácidos, pueden traspasar la barrera que protege nuestro cerebro y dentro de él, destruir las neuronas.

El monoglutamato de sodio (MSG) es una sustancia que se genera cuando las proteínas son rotas de forma artificial por hidrolización u otro proceso. Descubierta por los japoneses, esta sustancia fue y es producida en grandes cantidades como aromatizante artificial. Es muy barato y por tanto muy utilizado en muchos alimentos.

Todos los preparados de sopas lo llevan, aunque no ponga en los ingredientes su nombre. Está escondido dentro de las denominaciones: aromas, aromatizantes, potenciador del sabor... Se encuentra en alimentos, cosméticos, medicamentos y suplementos alimenticios.

Estos productos lo contienen:

Glutamato - Ácido Glutámico - Gelatina - Caseinato de calcio - Proteína hidrolizada

Caseinato de sodio - Carragenato - Maltodextrina - Extracto de malta

Ácido cítrico - Aroma de cerdo (en las patatas fritas) - Aroma de pollo (en las sopas preparadas)

Proteína de soja - Leche ultrapasteurizada - Leche en polvo - Salsa de soja

Caldos de sopas preparados - Malta de cebada - Proteína de trigo - Aromas, sabores, aromatizantes

Cualquier producto con proteínas añadidas (proteína de soja, proteína vegetal, proteínas de la leche)

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MAS INFO:

http://buenasiembra.com.ar/salud/alimentacion/venenos-comestibles-773.html

http://buenasiembra.com.ar/salud/alimentacion/aspartame-un-endulzante-que-destruye-la-salud-867.html

http://buenasiembra.com.ar/salud/alimentacion/cuidado-con-lo-que-comen-beben-704.html

http://vidasostenible.lacoctelera.net/post/2009/06/14/las-excitoxinas-aditivos-matan-neuronas




INTA: Un millón de kilos de veneno arrojados en suelo misionero

Martes 23 de octubre de 2012

Por Sergio Alvez

Más de un millón de kilos de veneno arrojados en suelo misionero en los últimos años.Una denuncia pública con poco rebote mediático. Un gobierno que calla. Una empresa extranjera -Alto Paraná S.A -dueña del 13% del territorio provincial nos envenena el futuro con complicidad del Estado. Una especialista en el tema e incansable luchadora contra el modelo de los agro venenos,la abogada santafesina Graciela Cristina Gómez, reflexiona en torno al caso misionero. El ingeniero forestal Julio Bernio, docente de la Facultad de Ciencias Forestal, investigador y ex prestador de servicios deAPSA, denunció que solo entre 1996 y el 2006, Alto Paraná “aplicó en Misiones un millón ocho mil kilos de glifosato en sus plantaciones de pinos, a los que hay que sumarle los otros agrotóxicos que utilizan en un poderoso cóctel”. El gobierno provincial guarda silencio en torno a la denuncia.

-¿Qué riesgos representa esta cifra para la provincia?

Lo expresa en kilos no en litros, (granulos solubles) tengamos en cuenta que dijo que se usa “un kilo y medio de Round Up por hectárea” y que antes se usaba el doble, lo cual es siniestro. Multipliquen esa cantidad por las hectáreas de las que se adueñó esta empresa, da escalofríos. Leo desde hace años los informes de la Revista Superficie y la impunidad con la que tratan a las comunidades y pueblos originarios da vergüenza ajena. Alto Paraná me recuerda al modus operandi de la antigua Forestal en Chaco y Santa Fe, con leyes propias , monedas propias y trenes propios. Transportémonos a la actualidad : impunidad, zona liberada, deshumanización total del obrero, médicos, ministerios, justicia y contralor de gobierno nulo, toda la zona y hasta los medios son “funcionales” a la empresa, connivencia absoluta. Empresa que, lejos de inmutarse, llena sus arcas con la sangre de los muertos y enfermos y agranda cada vez más las fronteras taladas. No hay Derechos Humanos allí o los gobernantes desconocen lo que significa la dignidad humana. Niños y adultos son tratados como insectos, desalojados de sus hábitat, y el bosque nativo arrasado para plantar pino o eucalipto . Los riesgos son numerosas vidas perdidas y el futuro de los habitantes hipotecado , el desastre sanitario es inconmensurable, contaminación del agua, napas, la biodiversidad toda.Piensen que la gente consume esa agua y los peces, la cadena alimentaria comprometida desde una hormiga a la vaca y del humano a los alimentos , es infinita.
-¿Debería el gobierno de Misiones iniciar una investigación de campo para evaluar estos riesgos?

Por supuesto, ya deberían haberla hecho hace años, respecto de lo que denuncia sobre Gruta India, cualquier ignoto sabe que debe respetarse el camino de sirga en cualquier curso de agua, son mínimo 35 mts donde “no se puede plantar nada”. Si se fumiga va a parar todo al agua en forma directa, e indirecta con las lluvias y lixiviación lo que va a las napas. Eso evidencia la falta total de controles, la falta de asesoramiento adecuado de los ingenieros agrónomos y la violación sistemática de la legislación provincial local y nacional, que se repite en todas las provincias, porque el medio ambiente no le importa a nadie y no es tema en la cartera de los políticos , salvo usar la palabra sustentable porque queda bien, pero desconocen la etimilogía de esa palabra.

Me llamó mucho la atención cuando realicé las charlas en Misiones en agosto pasado, en el 1°Foro de Concejales de Montecarlo y en siete escuelas, los alumnos no conocen que es “el mosquito” fumigador y ven como algo común que en sus casas se fumiga todo, los jardines, las huertas, los terrenos baldíos y las veredas, como si el glifosato fuera agua.Esos niños cuando sean adultos seguirán el ejemplo de sus padres “matayuyos” para todo.Además se vende en todos los comercios y cooperativas al alcance y sin restricciones lo cual es gravísimo, y la receta agronómica bien gracias.

Por otra parte hay cientos de afectados ,uno de los casos más relevantes que llegó a la opinión pública fue el ya fallecido Daniel Ortiz, oriundo de Entre Ríos pero llevado en condiciones inhumanas a trabajar a Misiones a una papelera. Nadie puede desconocer las fotos espeluznantes de todo su cuero lacerado y su piel con dermatitis grave exfoliativa producto de fumigar con mochila y sin ninguna protección los eucaliptus. Murió sin ninguna ayuda del gobierno, ni de Entre Rios ni de Misiones donde trabajaba en negro , en condiciones de trabajo esclavo y cuando enfermó fue suplantado por otra persona, como un número sin alma. El guardó los marbetes que usaba y además del glifosato se usa Lontrel fabricado por Dowprohibido en otros países, cuyo ingrediente activo es el Clopyralid , su categoría toxicológica es Clase II mucho más peligroso que el glifosato. Hacen cócteles, con otros productos , no es ninguna novedad.Otro caso enMontecarlo es un afectado que trabajó toda la vida en el INTA, hoy se está dejando morir , no puede hablar, pierde la movilidad de sus miembros , es un cuadro muy severo de exposición a los venenos usados en su trabajo durante años, con un antecedente tóxico causado por órganos fosforados y clorados, nadie me lo contó yo lo vi y lo filmé, en su casa. Otra empleada del mismo organismo fue despedida por negarse a trabajar con los venenos, en los estudios de campo le exigían que use mayores dosis de agrotóxicos y por negarse la despidieron, eso deja a las claras la connivencia del INTA.

-¿Cómo observa usted el manejo político del tema de los agrotóxicos en Misiones tanto en el rubo forestal como en el tabaco? ¿Cree que hay políticas en marcha, que alcanzan, que se cumple la ley?

Veo que para los políticos y habitantes es “normal” regar con matayuyos cualquier bichito que camina, incluso se pasan entre vecinos las mochilas para limpiar césped o jardines.Muchos creen que porque el tabaco está en una zona específica de la provincia ,no los afecta su fumigación, otras zonas no hay tabaco pero tienen yerbateras, la Cooperativa de yerba en Montecarlo vende glifosato en las góndolas como ir a comprar fideos, eso no debe tomarse como una “normalidad” es una locura. Por eso la provincia de Misiones posee los índices de niños nacidos vivos de de 5,4 /1000 o sea 5 de cada mil nacidos vivos con malformaciones, es alarmante que no se haga nada al respecto.

Fíjese que en el 1° Foro de Concejales diserté sobre el tema después de la palabra del intendente Julio César Barreto, pero para el 2° encuentro de Concejales que se realizará en Wanda, el tema agrotóxicos no veo que figure como tema a considerarse, lo cual es decepcionante, porque es un tema que debe seguir tratándose y concientizando en las escuelas de toda la provincia.

Fuente: Revista Superficie-Misiones

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viernes, 19 de octubre de 2012

Envenenamiento Múltiple. Glifosato y Roundup



Envenenamiento Múltiple. Glifosato y Roundup
27-02-09, Por Dra. Mae-Wan Ho y Brett Cherry 
Científicos lograron establecer el modo en que muy bajas concentraciones del herbicida y otros productos químicos presentes en las formulaciones de la línea Roundup provocan la muerte de células humanas, fortaleciendo así el reclamo de su progresivo retiro del mercado, y de una inmediata prohibición para toda nueva liberación de cultivos transgénicos tolerantes a Roundup.


Este artículo fue presentado ante el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), a través del Institute for Science in Society (ISIS). Las cuatro formulaciones de la línea Roundup del herbicida glifosato, fabricadas por Monsanto, son altamente tóxicas para las células humanas, y en concentraciones muy por debajo de los niveles recomendados para uso agrícola.
Investigadores del Instituto de Biología de Caen, Francia, publicaron sus últimos resultados en la corriente edición de la prestigiosa revista especializada Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) [1].
Las formulaciones Roundup son cócteles letales. Las cuatro formulaciones de la línea Roundup son mezclas de glifosato con diferentes coadyuvantes. (Un coadyuvante es una sustancia "auxiliar" que se agrega para aumentar la efectividad del ingrediente activo).
Las formulaciones Roundup son en la actualidad, y de modo creciente, los herbicidas no selectivos más vendidos a nivel mundial, ya que más del 75 por ciento de los cultivos genéticamente modificados (GM) son tolerantes al Roundup. El Glifosato y su principal metabolito, el ácido amino-metil-fosfónico (AMPA), son importantes contaminantes de los ríos. Los coadyuvantes, a menudo no medidos en el medio ambiente, habitualmente se consideran "inertes" y son protegidos como secreto comercial por la industria manufacturera. Entre ellos, el predominante es el polioxietileno amina (POEA).
El POEA se utiliza como surfactante* en las formulaciones Roundup para mejorar la solubilidad y la penetración en las plantas. Los ensayos se realizaron en tres líneas celulares humanas: la línea celular primaria HUVEC, derivada de epitelio de cordón umbilical humano, la línea celular embrionaria 293 derivada de riñón humano, y línea celular de placenta JEG3. La totalidad de las células murieron dentro de las 24 horas de exposición a las formulaciones Roundup. Las formulaciones Roundup (R) contienen diferentes cantidades del ingrediente activo glifosato: Roundup Express, 7,2 g / l (R 7.2); Roundup Bioforce, 360 g / l (R 360); Roundup Grand Travaux, 400 g / l (R 400) y Roundup Grand Travaux Plus, 450 g / l (R 450).
Estas formulaciones fueron comparadas con glifosato (G), AMPA, y POEA. Todas las formulaciones Roundup en estudio, así como los componentes químicos individuales, fueron probados en concentraciones de 10 ppm (partes por millón) al 2 por ciento (el nivel recomendado para uso agrícola), lo cual significa que las formulaciones Roundup fueron diluidas hasta 100.000 veces o más.
Los investigadores encontraron que la presencia de los otros componentes químicos en las formulaciones Roundup, tales como el POEA, en realidad amplifican los efectos tóxicos del glifosato. Los niveles de toxicidad de las formulaciones Roundup no fueron proporcionales a la cantidad de glifosato que contienen, y es muy probable que se deban al POEA y algún otro ingrediente(s) secreto, presentes en todas las formulaciones. El POEA por sí solo es mucho más tóxico que las formulaciones Roundup, mientras que el AMPA es más tóxico que el glifosato.
Blancos múltiples en la toxicidad
Los investigadores ensayaron los efectos de las formulaciones Roundup (Rs), glifosato (G), AMPA y POEA en tres objetivos blanco que podrían provocar la muerte de la célula: daño a la membrana celular, envenenamiento de la mitocondria (lugar del metabolismo energético), y muerte celular programada que resulta en la fragmentación del ADN del núcleo de la célula. Midieron los marcadores enzimáticos específicos a diferentes concentraciones para cada daño después de 24 h de exposición, y también obtuvieron imágenes de los cultivos de las células bajo microscopio.
Todas las formulaciones R, así como el G, causaron la muerte de las células; los resultados fueron los mismos para todos los tipos de células humanas, pero a diferentes concentraciones. Así, el R 400, la formulación más tóxica, produjo la muerte de todas las células a 20 ppm, lo cual equivale a 8 ppm en G.
Sin embargo, el G solo, en concentraciones de 4-10 ppm, no resulta tóxico; su toxicidad se inicia en torno al 1 por ciento (10.000 ppm), y no está conectada con la membrana celular. Las formulaciones R dañan la membrana de la célula, y también envenenan la mitocondria. En contraste, el G envenena la mitocondria sin dañar la membrana celular.
Contra lo esperable, la formulación R 400 es más tóxica que R 450; esta última en cambio es más nociva que R 360, R 7.2 y G. Sin embargo, las respectivas toxicidades no fueron proporcionales a la concentración de G presente. El poder letal en las células de R 7.2 resultó casi el mismo que el de R 360, y estos resultados fueron consistentes a lo largo de todas las líneas celulares.
Esto sugiere que otras sustancias desconocidas están involucradas en los efectos tóxicos. Así, el AMPA y el POEA también producen muerte celular por intoxicación de la mitocondria y daño a la membrana celular. El surfactante POEA es tan potente que empieza a dañar la membrana celular en HUVEC y envenena las mitocondrias en 2 93 y JEG3 a dosis de 1 ppm. Las formulaciones de Roundup son más tóxicas que el G o el AMPA. El metabolito AMPA por sí solo destruye la membrana celular, sin embargo, el G no hace esto, aunque es 3 a 8 veces más tóxico para la mitocondria que el AMPA. Pero, como el daño a la membrana celular es más grave para la célula, el AMPA es más tóxico que el G, mientras que el POEA resulta el más nocivo de todos.
¿Qué ocurre cuando se combinan estos ingredientes? Los investigadores encontraron que para las células HUVEC y 293, las combinaciones de G y POEA, de G y AMPA, de AMPA y POEA fueron más tóxicas que la misma concentración de los ingredientes considerados en forma individual. Para la muerte celular programada, la acción es más rápida.


Las enzimas marcadoras se activan a partir de las 6 horas de exposición, con un máximo de 12 h en todos los casos. La línea HUVEC es 60-160 veces más sensible que las demás líneas celulares; G y R 360 son eficaces exactamente a la misma concentración, a partir de 50 ppm. Los coadyuvantes no parecen ser necesarios. El G individualmente considerado es un 30 por ciento más potente aquí que los Rs; actuó rápidamente en concentraciones 500 -1 000 veces más bajas que las de uso agrícola.
Prohibición de cultivos transgénicos tolerantes a Roundup
Estos últimos estudios confirman la copiosa evidencia acumulada sobre la toxicidad del glifosato y de las formulaciones Roundup [2] (Glyphosate Toxic & Roundup Worse, "El glifosato es tóxico y el Roundup lo es más", SiS Nº 26), y determinan los diferentes sitios de acción, todos los cuales resultan en muerte celular. Diversos estudios epidemiológicos anteriores habían vinculado al glifosato con abortos espontáneos, linfoma no -Hodgkin y mieloma múltiple.
Estudios de laboratorio han demostrado que el glifosato inhibe la transcripción en los huevos de erizo de mar y retrasan el desarrollo. Una breve exposición a glifosato en ratas causó daño hepático, y la adición del surfactante en el Roundup tuvo un efecto sinérgico, causando mayor daño en el hígado. También se encontró que el Roundup es mucho más letal para las ranas que para las malas hierbas, y que podría haber contribuido a la desaparición mundial de anfibios producida en las últimas décadas [3] (Roundup kills grogs, SiS Nº 26).
Exigimos una nueva revisión de la normativa sobre glifosato y Roundup en 2005 [2]. Hay ahora fundadas razones para su restricción, si no para un retiro progresivo del glifosato y del Roundup; en primera instancia, mediante la prohibición de la liberación de cultivos transgénicos tolerantes a Roundup en todo el mundo. Por la misma razón, no se debe aprobar ningún nuevo cultivo transgénico tolerante a Roundup para lanzamiento comercial.www.ecoportal.net 
Referencias
Benachour N. y Séralini G-E. Glyphosate formulations Induce Apoptosis and Necrosis in Human Umbilical, Embryonic, and Placental Cells. Chem. Res. Toxicol., 2009, 22 (1), págs. 97-105
Ho M. W. y Cummins J. Glyphosate toxic and Roundup worse, Science in Society Nº 26, 12, 2005. http://www.i-sis.org.uk/GTARW.php 
Ho M. W. Roundup kills grogs, Science in Society Nº 26 http://www.i-sis.org.uk/isisnews/sis26.php  . 13, 2005.
El original en inglés de este artículo se puede leer en: ISIS http://www.i-sis.org.uk/DMPGR.php 
* N. de la T.: Un surfactante es una sustancia que disminuye la tensión superficial de la interfase aire-líquido, facilitando la penetración de un determinado producto.
Traducción: Gladys Guiñez para Acción por la Biodiversidad - http://www.biodiversidadla.org 


EE.UU.- NEONICOTINOIDES SISTÉMICOS, DATOS QUE ALARMAN A LOS APICULTORES

Apicultores de todo los Estados Unidos y de todo el mundo, han tenido problemas persistentes asociados con el uso del plaguicida sistémico imidacloprid. Desde los primeros usos del imidacloprid en Francia en 1994 sobre el girasol, los apicultores tuvieron problemas. Pronto a este problema se le dió un nombre en Francia: "enfermedad de la abeja enojada." Problemas denunciados por los apicultores, junto con los datos científicos independientes, llevaron al ministro francés de Agricultura a suspender la utilización de imidacloprid en los girasoles, en enero de 1999. En febrero de 2004, Francia prorrogó la suspensión y extendió la prohibición al maíz. Al mismo tiempo, seguir ampliando la prohibición de los insecticidas sistémicos para incluir el producto químico fipronil. En Europa, el debate continúa, datos importantes de los estudios de toxicidad que se producen muestran conclusiones que varían. Los fabricantes de productos químicos siguen manteniendo que el compuesto sistémico imidacloprid es seguro para su uso en torno a las abejas, los polinizadores nativos, aves, y no plantea un riesgo injustificado para el medio ambiente. Informes desde el terreno, sin embargo, están mostrando una historia diferente. El reciente aumento espectacular en el uso del imidacloprid, en las tierras de cultivo, pastizales, bosques, residencial y de recreo (campos de golf y parques), ha aumentado la exposición de los polinizadores a la contaminación de néctar y polen de flores. El Imidacloprid es sólo una de las seis formulaciones de productos en el marco más amplio de la clase "neonicotinoides sistémicos." Aunque en la actualidad sólo el imidaclopride está presente en los comentarios del público, seis de estos productos de esta clase son de gran preocupación para los apicultores. Se ha prestado mucha atención al tratamiento de semillas con el Gaucho, un nombre comercial para una formulación de imidacloprid. Los datos recientes de investigaciones de la Universidad del Estado de Pennsylvania en árboles de manzanas, aún no publicados y no reproducidos son muy preocupantes . Dos árboles de control, y dos tratados han sido utilizados en el experimento. Después de tres semanas no se detectó el imidacloprid. Sin embargo, en la próxima primavera, las muestras de polen extraída mostraron mas de 900 ppb de imidacloprid y 2 de sus principales degradants: 5 - hydroxe y olefinas. En Nectarios el número total fue de 1.450 ppb. Aunque es necesario realizar más investigaciones para corroborar este estudio y sacar conclusiones correctas, los datos iniciales plantean cuestiones acerca de cómo se almacena y transloca el im idaclopride en las plantas leñosas, como árboles frutales.

Apicultores uruguayos denuncian la muerte masiva de colmenas consecuencia del insecticida fipronil

Más de cinco mil colmenas muertas y millones de abejas contaminadas con un poderoso insecticida es el saldo del uso de este producto que ya ha sido prohibido en varios países del mundo.

La campaña ya lleva varios meses. Es que como resultado de la fuerte sequía acaecida en el campo uruguayo este verano se vio incrementada la población de langostas que diezmaron buena parte de los campos destinados a la ganadería.

Ante ello las autoridades uruguayas abrieron la canilla al fipronil, un insecticida sistémico, es decir que permanece a lo largo de toda la cadena biológica y hasta los propios alimentos que surgen de la misma.

Su aplicación para combatir a la langosta ha tenido efectos nefastos sobre las abejas, generando la mortandad generalizada de colmenas así como la merma en las producciones de las que sobreviven, dijo a Radio Mundo Real el apicultor Ricardo Carrera.

“Hasta ahora tenemos contabilizadas como muertas unas 5 mil colmenas”, dijo el productor “y en muchas otras tenemos fuertes mermas en las producciones”.

El fipronil y productos similares han sido prohibidos para su uso en Italia, Alemania, Reino Unido y otros países por su carácter sistémico. Es decir que el principio activo aunque se aplica a nivel de la semilla, se mantiene en la planta hasta la flor, el fruto y la semilla transmitiéndose a la cadena gástrica del ganado, por ejemplo… y también de las abejas. En Francia su uso está prohibido desde 2004.

Los apicultores uruguayos han manifestado asimismo la escasa resonancia que han tenido sus planteos en círculos oficiales, a pesar de que una comisión público-privada, la Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola, ha alertado sobre el negativo efecto del fipronil para este sector de la producción primaria que en más de un 95 por ciento tiene carácter de exportación.

Carrera explicó que se debe guardar un radio de cuatro hectáreas sin colmenas desde el punto en el cual se ha hecho una aplicación de fipronil, por lo que el proceso de polinización de cualquier cultivo en las proximidades de un predio en el que se ha aplicado el insecticida se verá entorpecido, malogrando cultivos y perjudicando a productores de otros rubros y al medio ambiente en general dado el fenómeno de escurrimiento de esta sustancia hacia los cauces de agua motivando la mortandad de fauna acuática.

El fipronil ha sido desarrollado por el laboratorio francés Rhone-Poulenc a mediado de los 80, luego vendido a la corporación alemana BASF y en Uruguay es comercializado por la también germánica Bayer, señaló Carrera, aunque en la actualidad circulan comercialmente versiones del producto procedentes de China.

La corporación Bayer incluso ha manifestado a los apicultores que vienen movilizándose sobre el tema que estaría dispuesta a retirar del mercado uruguayo el producto antes de verse involucrada en una campaña de denuncia de los efectos del fipronil, comentó Carrera.

Ante la sucesión de denuncias, esta semana el gobierno uruguayo limitó el uso de fipronil como insecticida, aunque mantuvo su autorización como hormiguicida para las vastas plantaciones forestales que hoy dominan el paisaje, con lo cual el problema para los apicultores lejos parece estar de solucionarse.


Argentina: el herbicida nuestro de cada día

Bucólico refugio de la contaminación urbana, el campo argentino se ha vuelto para mucha gente un sitio del que quiere huir. El empleo masivo de herbicidas en los cultivos de soja, primer producto de exportación, está creando "una catástrofe sanitaria" en el ámbito rural, afirman ecologistas
Un informe redactado por el no gubernamental Grupo de Reflexión Rural (GRR) describe casos de cáncer en edades tempranas, malformaciones congénitas, lupus, problemas renales, enfermedades respiratorias y dermatitis en aumento, basado en testimonios de médicos rurales, especialistas y habitantes de decenas de localidades del interior país.
El GRR realiza desde 2006 una campaña para identifica los pueblos afectados por la fumigación con glifosato, el herbicida tolerado por las variedades de soja transgénica plantadas en Argentina, que elimina toda especie vegetal que no sea la oleaginosa. Cuando es rociado desde aviones, la forma más eficiente de aplicación, la deriva cae sobre zonas pobladas, dice el informe "Paren de fumigar".
Cincuenta por ciento del área agrícola argentina está ocupada por soja. En la central provincia de Córdoba la proporción supera 80 por ciento. El país produce unos 48 millones de toneladas que exporta a China e India. Y, según datos oficiales, se requieren unos 200 millones de litros de glifosato por año para pulverizar los campos.
Por su fácil manejo y el aumento de la demanda en mercados asiáticos, la leguminosa se extendió desde mediados de los años 90 a expensas de otros cultivos, de la ganadería y de los bosques. Pero, aparentemente, no fue solo diversidad agrícola y natural lo que se perdió.
La soja ha arrasado con corredores verdes de protección que bordeaban los poblados, formados por huertas familiares, granjas lecheras y de pequeños animales y plantaciones de frutales, afirma el estudio. Y la población de esas zonas quedó expuesta a los daños de la fumigación aérea.
El glifosato es el componente activo del herbicida Roundup, patentado por la corporación de la biotecnología Monsanto, que lo vende junto con su semilla transgénica de soja Roundup Ready. La empresa ha negado que, en condiciones adecuadas de uso, el producto sea nocivo para la salud humana.
El glifosato es también principal ingrediente de las fumigaciones áreas que se practican contra plantaciones ilegales de coca en Colombia, y su uso en zonas fronterizas con Ecuador ha dado lugar a denuncias de este país por daños a la agricultura y a las personas.
El proceso de control de malezas y plagas se realiza sobre todo mediante glifosato y el pesticida endosulfán. En el barrio Ituzaingó Anexo, en los suburbios de la capital de la provincia de Córdoba, los vecinos reclaman desde 2000 que cesen las fumigaciones.
Luego de varias denuncias judiciales y estudios sanitarios, a fines de 2008, un fiscal hizo lugar a una medida cautelar y, de momento, la pulverización en zonas aledañas al barrio está suspendida.
Como parte de su campaña "Paren de fumigar", el GRR apoyó demandas de los vecinos, recogió testimonios de afectados e incorporó estudios médicos de personas damnificadas. Esa investigación fue presentada este año a la justicia federal y a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández.
El abogado Osvaldo Fornari, del GRR, dijo a IPS que se solicitó a la justicia federal que investigara el proceso de aprobación de los herbicidas y plaguicidas y que, en base al principio precautorio, adoptara "una medida cautelar" como la suspensión de la venta y el uso de productos sospechosos de causar contaminación en el campo.
La idea es que la medida aplicada en el barrio Ituzaingó Anexo se adopte en el plano nacional: un freno preventivo al uso de herbicidas muy tóxicos. Los activistas sostienen que las autoridades provinciales tienen dificultades para frenar el uso de agroquímicos, cuyo uso fue autorizado en los años 90 por autoridades nacionales. También se pidió a la presidenta que declarara "la emergencia ambiental" por esta causa.
Fernández ordenó instalar una comisión, coordinada por el Ministerio de Salud, para investigar "las causas y efectos vinculados a los contaminantes", trabajar en prevención y brindar "asistencia y tratamiento" a las personas intoxicadas.
El decreto presidencial prevé además la adopción de pautas para el uso racional de agroquímicos y, de ser necesario, su "eliminación".
La ingeniera agrónoma Alida Gallardo, agricultora orgánica del municipio bonaerense de Trenque Lauquen, sostiene que el problema allí es "gravísimo".
"Nosotros estamos en el área complementaria, alrededor del centro poblado. Al lado tenemos campos de soja con fumigación. Hace tres años nos quemaron la producción y ahora está más controlado", dijo a IPS.
"La soja dio lugar a estos tóxicos y ahora se los está aplicando a otros productos, como el trigo. La gente tiene que entender que la contaminación no es solo para el campo, sino para el que consume alimentos también", afirmó.
Pero el también agricultor Omar Barzeta, de Federación Agraria de la nororiental provincia de Santa Fe, dijo a IPS que "los tóxicos, con precaución, se pueden usar porque hay que combatir las malezas y los insectos, pero siempre cuidando la deriva".
"Hay una ley que prohíbe fumigar en zonas pobladas, pero es cierto que mucho no se cumple. El municipio debería velar para que se aplique, siempre con el consenso de todos, de los productores, de los vecinos", añadió.
Para Fornari, la contaminación por glifosato es consecuencia del modelo agroexportador basado en el cultivo intensivo de soja. "La esencia del modelo, la producción de soja, es un campo desierto, sin agricultores, un esquema que propicia el despoblamiento", opinó.
El informe del GRR afirma que la plantación de soja llega hasta las calles de algunos poblados. Las máquinas y recipientes utilizados para fumigar se lavan y guardan en zonas urbanas, y los granos, que diseminan partículas tóxicas, son almacenados en silos situados también entre viviendas, escuelas y otras instituciones de la ciudad.
Los testimonios corresponden a decenas de lugares en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, corazón del área agrícola, cuyos habitantes reclaman un cinturón de protección al que no puedan acercarse los aviones fumigadores.
Hace 30 años vivir en el campo era sinónimo de vida sana, ahora es "una práctica suicida", afirma Mario Córcora, de Junín, una ciudad del norte de la provincia de Buenos Aires (centro-este), muy afectada por el herbicida.
En Santa Fe, la gente del barrio Malvinas de la ciudad de Rosario, logró que se trasladaran ocho acopiadoras de cereal con silos en zonas urbanas, denunciando que la salud de la población se veía afectada por su presencia.
Un estudio del Hospital Italiano Garibaldi de Rosario reveló que en seis poblados de la región los casos de cáncer de testículos y gástricos en varones son tres veces más frecuentes que en el promedio nacional, los de hígado, 10 veces más frecuentes y los de páncreas y pulmón, dos veces más frecuentes.
En el paraje cordobés de Alta Gracia, que atrajo en los años 30 a la familia del entonces niño Ernesto "Che" Guevara afectado por el asma, es ahora uno de los sitios afectados por las fumigaciones.
El revolucionario argentino-cubano no soportaría vivir hoy en Alta Gracia, que fue una villa turística reconocida por su clima seco, apto para la recuperación de enfermedades respiratorias.
En Basavilbaso, en la nororiental Entre Ríos, el ex fumigador Fabián Tomasi, de 43 años, perdió masa muscular, padece infecciones en articulaciones, afecciones digestivas y respiratorias y ardores en la piel, que lo obligan a dormir sentado. Ninguno de estos males pudo ser atribuido a otra causa que no fuera la exposición a agrotóxicos.
Otro caso que se investiga en esa provincia es el de la familia Portillo. El padre, Walter, que vive en la localidad Costa Las Masitas, está en silla de ruedas por una neuropatía. Su hijo murió a los ocho años de edad, tras sufrir cefaleas, vómitos y fiebre, al igual que dos sobrinos pequeños.
La justicia investiga si está contaminado el arroyo de esa zona rural, en el que se bañaban los niños muertos y del que la familia extrae agua, pues en él se lava maquinaria agrícola

¿QUIÉN CONTROLA LO QUE COMEMOS?



Millones de argentinos consumen diariamente cereales, frutas, verduras y hortalizas que, en su mayoría, no atraviesan control alguno, o que estarían prohibidos en Europa y EEUU, por superar los límites permitidos de agrotóxicos.

“Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago". Cuando Cervantes dibujó en la boca de su estrecho don Quijote el consejo para Sancho, allá por el 1600, las preocupaciones asociadas a la comida eran bastante más sencillas que ahora: el goloso temía engordar; el hambriento, perecer.

Pero hoy cada alimento parece esconder un enemigo agazapado. Mientras los padres huyen de la traicionera Escherichia coli y los vegetarianos buscan “sustitutos” de la carne, los científicos se ocupan cada vez más de los residuos de plaguicidas presentes en lácteos, granos, frutas y verduras: un mal bocado que inquieta a los grandes importadores, como la Unión Europea, Rusia y los Estados Unidos, pero parece no indigestar a las autoridades locales.

En mayo, la Cámara de Diputados santafesina elevó al Ejecutivo provincial un pedido de informes sobre la presencia de plaguicidas y otros residuos peligrosos en leche materna y en productos lácteos industriales como leche, yogur y postres destinados sobre todo a los más chicos. La solicitud se basa en estudios realizados por investigadores del Laboratorio del Medio Ambiente de la Universidad Nacional del Litoral, coordinado por la doctora en Química Argelia Lenardón, sobre muestras obtenidas en el Hospital de Niños de Santa Fe y un hospital zonal del norte de la ciudad.

En el 86 por ciento de esas muestras se halló al menos un plaguicida de alta toxicidad –algunos prohibidos– como heptacloro, aldrin, clordano, dieldrin, endrin y DDT. Según los expertos, los plaguicidas viven decenas de años en la tierra y se trasladan muchas veces con los vientos o son comidos por las vacas junto con el pasto, y así entran a la cadena alimentaria hasta llegar a la leche que se consume en los hogares.

Gusto amargo.

Malezas, insectos, ácaros, gusanos, caracoles y hongos son algunos de los blancos preferidos de los plaguicidas, venenos con apellido (también se los llama “fitosanitarios” o “agrotóxicos”) que cuentan con ejércitos de defensores agropecuarios que invocan el uso y la dosificación responsables de las sustancias y el “período de carencia”. Esto último se refiere al tiempo que, en teoría, debe transcurrir entre la fumigación y la cosecha para que el consumo del producto no sea tóxico.

El problema es que estas buenas prácticas agrícolas no siempre se cumplen. “En algunos productores rurales hay un gran desconocimiento de la normativa vigente y de los plaguicidas adecuados para cada hortaliza o fruta”, explica la ingeniera agrónoma María Gabriela Sánchez, jefa del Departamento de Aseguramiento de la Calidad del Mercado Central de Buenos Aires. Y asegura: “También falta crear conciencia sobre los daños que puede causar en el medio ambiente, al acumularse en suelos y aguas, y sus efectos adversos en el ser humano, ya que muchos son cancerígenos”.

Otros apuntan a la acelerada expansión sojera del campo. “No es casual que la mayoría de las denuncias sean de las provincias de Córdoba y Santa Fe. Estas son las principales áreas productoras de soja transgénica, cultivo que ha provocado un aumento exponencial en el uso masivo de agrotóxicos”, asegura la bióloga y ecologista Javiera Rulli, miembro del Grupo de Reflexión Rural. En su último informe, la ONG investiga la relación de los plaguicidas con el aumento de casos de cáncer y malformaciones congénitas, lupus, artritis, púrpura, asma y alergias varias en las principales provincias sojeras. En el último año, dicen, se utilizaron en esas plantaciones unos 160 millones de litros de glifosato, un herbicida de amplio espectro y muy tóxico cuando está formulado.

El problema inquieta, y ni la espinaca se salva. Científicos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy analizaron este año 37 muestras elegidas al azar, adquiridas en mercados de frutas y hortalizas y verdulerías de la ciudad de San Salvador de Jujuy. En todas ellas, los expertos hallaron residuos de zineb, un fungicida de uso masivo y de bajo costo muy utilizado en esa provincia. En el 17,1 por ciento de ellas, el tóxico superaba el límite máximo de residuo permitido en la Argentina, de 3 ppm (3 partes por millón) y el 93,55 por ciento superaba el rango fijado por la Unión Europea.

“Presenta efectos tóxicos agudos en humanos, como dermatitis de contacto, mareos y convulsiones”, explica la bioquímica Graciela Bovi Mitre, jefa del Programa de Detección de Residuos de Plaguicidas de esa facultad. Y añade: “Para la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer, pertenece al grupo 3, no clasificable como carcinogénico para los humanos, a pesar de que los investigadores españoles lo denunciaron como tal”.

Poco control.

La Agencia para la Protección Ambiental de los EE.UU. (EPA, por sus siglas en inglés) sostiene que la exposición dietaria a los plaguicidas ocurre a través del consumo de alimentos domésticos e importados que contengan residuos de estos químicos y de la ingestión de agua potable contaminada.

¿Quién controla estos excesos en la Argentina? En 2001, el Senasa creó el Sistema de Control de Productos Frutihortícolas Frescos (Sicofhor), cuya puesta en marcha estaba prevista en cuatro etapas, según se indica en su página web. Por ahora, sólo es obligatoria la primera, que es la identificación de los productos frutihortícolas frescos. La detección de químicos es la penúltima. Desde el viernes 29 de septiembre, PERFIL llamó siete veces al Senasa para ampliar la información y hasta envió un mail con las inquietudes a la casilla de prensa. Las respuestas llegaron por esa vía dos semanas después.

Uno de los pocos laboratorios del país preparados para detectar estos residuos tóxicos funciona en el Mercado Central de Buenos Aires, creado originalmente para ser epicentro controlador de las frutas y hortalizas de todo el país. Pero el sistema se desreguló en el ’92 y hoy se controla sólo un 20 por ciento de lo que se consume en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense. ¿Qué pasa con el resto de la mercadería? ¿Quién inspecciona? “No sabemos. Algunos mercados, como el de La Plata, implementaron sistemas de vigilancia: sacan muestras al azar y las mandan al Senasa para que las analice. Algo es algo”, lamenta la ingeniera agrónoma Sánchez, del Mercado Central. Y agrega: “En Córdoba y Río Cuarto están empezando a controlar, y también en el Mercado Fisherton de Rosario. Pero hay un problema grave: los recursos”.

—¿Cuánto cuesta montar un laboratorio apto para estos controles?
—Unos dos millones de pesos, que es el presupuesto anual para equipamiento y mantenimiento de nuestro laboratorio.

—¿Los productores pueden esquivar los controles?
—Técnicamente, sí. No es obligatorio mandar los productos a los mercados ni hacer estos análisis.

Los efectos de los pesticidas en los humanos son directos y pueden ser letales. El barrio Ituzaingó Anexo, de la capital cordobesa, es uno de los más complicados. Edificado sobre residuos industriales y con una población de 5.000 vecinos, cuenta actualmente con 200 vecinos enfermos de cáncer, mientras que 23 niños de la zona llevan en su sangre alfa hexaclorociclohexano, un poderoso pesticida prohibido en el país, según determinó un estudio realizado en marzo último por la Dirección de Ambiente de la Municipalidad cordobesa. Durante 20 años bebieron, lavaron y cocieron sus alimentos con agua contaminada con endosulfán y heptacloro –determinado por controles a los tanques de agua– y metales pesados como plomo, cromo y arsénico. Además, los vecinos luchan contra las continuas pulverizaciones que se realizan sin control en los campos de soja vecinos. “En el suelo se encontró malatión, clorpirifós, alfa-endosulfán y HCB”, detalla el informe.

La postal se repite en las poblaciones cordobesas de Monte Cristo, Mendiolaza, San Francisco y en las santafesinas San Lorenzo, San Justo, Las Petacas, Máximo Paz y Piamonte.

Hallazgo.

Una investigación argentina publicada este año en la revista científica Breast Cancer Research determinó “asociaciones positivas entre niveles de pesticidas organoclorados en el tejido adiposo mamario y el consumo de grasa animal y pescado de río”.

El estudio fue realizado por el Laboratorio de Endocrinología y Tumores Hormonodependientes de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral. Los residuos de plaguicidas fueron encontrados en 76 mujeres que viven en Santa Fe y sus alrededores, no expuestas laboralmente a estos tóxicos, que fueron a hacerse biopsias por lesiones mamarias o tuvieron cirugías plásticas. “Esta gente incorporó el pesticida comiendo”, sugiere el estudio.

Entre las pacientes, 54 fueron diagnosticadas con carcinoma invasivo y 17 con patologías mamarias benignas. El 70 por ciento de ellas tenía una dieta rica en carnes rojas y embutidos. Se trata del primer reporte completo de la Argentina en cuanto a las concentraciones de residuos de organoclorados en mujeres de los últimos 30 años.
http://www.api-guia.com.ar/primavera%20silenciosa/primavera_silenciosa.htm


Un estudio revela que los herbicidas también dañan la reproducción de las plantas
Publicado el 9 enero 2009 por turcon
El Mundo, 9-1-2009
TANA OSHIMA

MADRID.- Pocos libros sobre medio ambiente han tenido tanto impacto en la sociedad como Primavera silenciosa, de Rachel Carson. En 1962, la bióloga estadounidense denunció en su libro el uso indiscriminado del insecticida sintético DDT (Dicloro-difenil-tricloroetano) sobre los campos de cultivo de Estados Unidos.

Según su entonces revolucionaria tesis, estos compuestos químicos se acumulaban progresivamente sobre los seres vivos, especialmente en las aves, y terminaban por causarles la muerte. Si continuaba expandiéndose el DDT por el campo estadounidense, llegaría el día en que los pájaros dejarían de cantar. Llegaría la primavera silenciosa. Diez años después, el Gobierno de EEUU prohibió el pesticida.

La regulación sobre insecticidas, herbicidas y fungicidas de uso agrícola ha cambiado mucho desde entonces de cara a reducir el impacto sobre el medio ambiente y, sobre todo, sobre la salud humana. Sin embargo, un nuevo estudio advierte de que los controles actuales para evaluar el impacto de los pesticidas sobre las plantas no son suficientes debido a que dejan fuera los posibles daños en el vegetal a nivel reproductivo.

La investigación, llevada a cabo por varias instituciones estadounidenses y la Universidad de Oregón, y publicada en Journal of Environmental Quality, muestra cómo la reproducción de la patata se ve afectada incluso por dosis muy bajas de herbicidas.

Concretamente, cuanto más joven es la planta, más susceptible es a los pesticidas sintéticos. El momento en que se aplica el herbicida también resultó ser crucial, pues el daño era mayor cuando la planta entraba en contacto con los compuestos químicos a las dos semanas de brotar.

Las alteraciones reproductivas de la patata pueden tener consecuencias desastrosas para la economía, con una baja productividad de tubérculos. Pero los efectos son incontrolables cuando afectan a los ecosistemas enteros a través de la cadena alimentaria.

“Los rendimientos reproductivos de las plantas tienen grandes efectos sobre las cadenas alimentarias. Las productos reproductivos de las plantas dan soporte a poblaciones de vertebrados e invertebrados y son uno de los principales factores reguladores del éxito de las poblaciones animales”, escriben Thomas Pfleeger, Milton Plocher y colegas.

Vietnam: el agente naranja sigue matando

ENTREVISTA A ANDRÉ BOUNY
 
En el pasado Estados Unidos luchó en Vietnam utilizando armas químicas devastadoras contra el comunismo, un régimen que entonces encarnaba la lucha por la independencia nacional del pueblo vietnamita que se oponía a su dominación. Hoy prosiguen las mismas políticas tan absurdas como injustificables: desde Afganistán a Iraq pasando por Serbia, desde Líbano a Gaza, Estados Unidos, la OTAN e Israel arrojan armas de fósforo, de fragmentación o de uranio empobrecido sobre poblaciones civiles que se niegan a someterse a sus dictados. Ahora bien, es sabido que estas armas provocan sobre todo cánceres y malformaciones monstruosas en los recién nacidos, y que van a seguir afectando a la salud de una cantidad cada vez mayor de personas. En su reciente obra Agent Orange – Apocalypse Viêt Nam [Agente naranja- Apocalipsis Vietnam] (*), André Bouny nos recuerda que casi medio siglo después de la guerra las madres vietnamitas siguen dando a luz bebés monstruosos. Responde aquí a las preguntas de Silvia Cattori.

5 DE JULIO DE 2010

Silvia Cattori: Todos los políticos con conciencia y medios para actuar deberían leer y tomar en serio su libro Agent Orange – Apocalypse Viêt Nam, que acabo de devorar de un tirón y con el corazón encogido. Esta obra muy documentada e ilustrada con fotos conmovedoras de la mayor guerra química de la historia de la humanidad debería darse a conocer al público, movilizar a la juventud y a todos los padres, la salud de cuyos hijos corre peligro si no se acaba con la locura destructora de estas guerras a las que, curiosamente, nunca se ha opuesto ningún partido ecologista. Ni los ecologistas Daniel Cohn-Bendit y Joschka Fischer se opusieron a la guerra que arrojó toneladas de uranio empobrecido sobre Serbia [1]. Lo que usted describe aquí y que debería ser uno de los principales motivos de preocupación para cualquiera sigue siendo extrañamente ignorado por los medios de comunicación. ¿Cómo usted, que no es periodista, ni médico, ni científico, ha llegado a implicarse hasta ese punto para, medio siglo después, poder sacar a la luz las terroríficas consecuencias de la guerra química que se llevó a cabo en Vietnam? ¿Podría explicarnos lo que le motivó?

André Bouny: En efecto, es sorprendente que ningún gran periodista haya escrito un libro sobre este crimen cuya magnitud es tan considerable que casi supera el entendimiento; sin duda este tema, tan complejo, cubre tantos dominios que disuade de acometer esta empresa en un mundo cada vez más especializado.

De hecho, uno no se levanta un día diciéndose que va a escribir un libro sobre el agente naranja; esta obra es el resultado de una larga inmersión. Las primeras imágenes que vi cuando era adolescente en la televisión en blanco y negro en mi pueblo mostraban la guerra de Vietnam. Permanecieron grabadas en mí. Después, cuando estudiaba en París, participé en protestas contra esta guerra y sabíamos que se estaban utilizando en ella armas químicas. A continuación descubrí este país.

Es necesario dar a conocer esta inmensa desgracia tanto a nuestros conciudadanos como a la opinión pública internacional. Este libro incluye fotografías que son extremadamente importantes porque permiten comprender los estragos causados por el agente naranja. La mayoría de las ilustraciones son inéditas. Todas ellas son fotos dignas porque no es un libro «impactante», al menos no en el mal sentido del término: es ante todo un libro «esclarecedor».

Yo no me siento perteneciente únicamente a mi país, sino al mundo en el más amplio sentido. Por supuesto, cuenta mucho el hecho de que mis hijos, a los que adopté, sean de origen vietnamita. La asociación D.E.F.I. Viêt Nam, que fundé, ha establecido unos estrechos vínculos con capas diferentes de la sociedad vietnamita, sobre todo en el sur. Muchos contenedores de material médico que se han enviado allí han equipado a servicios hospitalarios, maternidades, dispensarios y dentistas. Las visitas a los niños apadrinados permiten descubrir unos lugares increíbles con unas condiciones de vida impensables, tanto en las ciudades como en el campo.

Cuando constituí el CIS (Comité Internacional de Apoyo a las víctimas vietnamitas del agente naranja) se crearon nuevos vínculos, esta vez en el norte. Esta «reunificación» me permitió recorrer el país de un extremo al otro y comprender mejor la complejidad de este pueblo.

Silvia Cattori: Aunque la guerra de Vietnam pueda parecer lejana a las generaciones jóvenes, su obra parece temiblemente actual al menos por dos razones. En primer lugar, porque muestra que los efectos del agente naranja siguen desplegando hoy sus espantosas consecuencias sobre millones de personas. En este momento siguen naciendo niños monstruosos porque las mutaciones genéticas adquiridas por las personas contaminadas se transmiten a sus descendientes, lo que, como usted escribe, constituye un verdadero «crimen contra el genoma humano». Y en segundo lugar porque otras armas susceptibles de provocar unos efectos a largo plazo tan terribles –sobre todo las armas de uranio empobrecido– se han utilizado recientemente, en Serbia [2], en Afganistán [3], en Iraq [4], en Gaza [5], en Líbano [6] y se siguen utilizando. En la conclusión del libro usted afirma: «Tomar conciencia de la catástrofe generada por el agente naranja es la primera etapa, necesaria para prevenir y evitar otros desastres del mismo tipo (ecológicos, medioambientales y sanitarios), e incluso peores». En esta perspectiva, ¿ha establecido contactos con grupos o investigadores que investiguen estas nuevas armas? ¿Planean ustedes acciones comunes?

André Bouny: Para mi generación Vietnam evoca la guerra; para los más jóvenes, un destino turístico. Una nueva guerra hace olvidar la anterior y oculta en gran parte sus consecuencias, tanto más cuanto que la información se concentra exclusivamente en la última. En el caso que nos interesa, efectivamente están naciendo mientras hablamos niños afectados por graves minusvalías y a veces con formas inhumanas, aunque la ciencia no haya demostrado –ni comprendido- todavía los mecanismos que demostrarían que estos efectos teratógenos se deben a una modificación genética adquirida por las víctimas del agente naranja, como es el caso en la experiencia con [moscas] drosófilas efectuada por dos biólogos estadounidenses. Con todo, las autoridades vietnamitas se plantean si se debe dejar procrear a las víctimas del agente naranja.

La similitud entre los efectos del agente naranja y los del uranio empobrecido en los recién nacidos es sorprendente y obliga a estanlecer una comparación. Conocemos por experiencia los riesgos y las secuelas de la radiactividad. Además, la controversia sobre la radiactividad de baja intensidad –por ejemplo, la asociada a las partículas ingeridas o inhaladas disipadas por el efecto piróforo de las ojivas de las armas de uranio empobrecido- recuerda a la que ha conocido el agente naranja ante el lobby de la química; en el caso del uranio empobrecido se trata del de lo nuclear. De la misma manera, los límites de dioxina admitidos en la alimentación en ningún caso pueden dejar de tener efectos. El paralelismo entre ambos venenos existe también en los usos civiles: para el caso de la dioxina, agricultura, gestión de los bosques y eliminación de residuos, entre otros; para la radiactividad, la energía y el uso médico.

La consciencia de una catástrofe como la del agente naranja sobre medio ambiente y toda forma de vida que lo habita no se da por hecho en nuestras sociedades de consumo, que dejan creer que existe una solución para todo por medio del progreso y de la transformación de materias en «bienes» de consumo, que contaminan la naturaleza y, por lo tanto, nuestros organismo, con lo que se genera así un círculo vicioso sin fin. Dirigir la lucha tanto por la justicia y el reconocimiento como por que las víctimas sean indemnizadas no deja tiempo ni energía para estar en varios frentes, aunque toda víctima tenga derecho a nuestra compasión y por encima de todo, a nuestra ayuda y solidaridad. Sin embargo, se constata que, a imagen del CIS, hay muchas personalidades que se activan incansablemente en favor de las víctimas del uranio empobrecido. Sí, la conciencia de estas personas ya tiene como acción común la información.

Silvia Cattori: En su obra exhaustiva Agent Orange – Apocalypse Viêt Nam usted hace un balance completo de los muchos aspectos del problema. En su opinión, ¿cuáles son los elementos específicamente nuevos que aporta usted?

André Bouny: El elemento nuevo más destacable es sin duda el nuevo cálculo del volumen de los agentes químicos que he establecido a partir de los datos del Informe Stellman, el estudio oficial financiado por Estados Unidos a principios de la década de 2000 en Vietnam, un informe que altera a la baja todos los cálculos comúnmente admitidos hasta entonces. Simplificando las cosas, partí de datos establecidos por los archivos del ejército estadounidense –que probablemente son incompletos– y los crucé con otras informaciones salidas también de estos mismos archivos. El resultado es simplemente terrorífico. Jeanne Mager Stellman, una científica estadounidense que elaboró un informe que lleva su nombre, leyó atentamente mi libro y no puso en tela de juicio en ningún momento el nuevo cálculo que propongo sobre los volúmenes de agentes químicos utilizados en Vietnam.

Por otra parte, la manera en que se habla de la guerra de Vietnam en este libro no es la que se cuenta en los manuales de historia occidentales: la perspectiva es la de los vietnamitas. En efecto, el telón de fondo está jalonado de muchos elementos demasiado poco conocidos, olvidados por la amnesia selectiva. Hablo del falso ataque sufrido por los barcos estadounidenses en el golfo de Tonkin que permitió desencadenar la guerra contra el Vietnam del norte comunista y engañar al Congreso estadounidense, o de la trama de las guerras secretas que se llevaron a cabo en Laos y Camboya en la más perfecta ilegalidad nacional e internacional, o incluso el inimaginable tonelaje de las bombas arrojadas durante esta segunda guerra de Indochina, la cantidad impensable de muertos y heridos, o del embargo que multiplicó los daños de esta larga guerra de independencia sobre la población civil, primera víctima de los últimos conflictos postcoloniales... Éstos son algunos ejemplos.

Silvia Cattori: En la década de 1970 recorrí Vietnam con el corazón destrozado. Admiré a esos frágiles médicos vietnamitas, los cuales operaban día y noche en la selva a las víctimas de los bombardeos estadounidenses que lanzaban continuamente sus mortales cargamentos. ¿Cómo son hoy los efectos del agente naranja en los seres humanos, la flora y la fauna en estos países de la antigua Indochina en los que residen ex combatientes y dónde se ha almacenado el producto?

André Bouny: La situación actual en Vietnam es simplemente catastrófica. Hace sólo unos días el vicepresidente de la Asamblea Nacional de Vietnam anunció que cuatro millones de personas estaban actualmente contaminadas.

Esto puede parecer descomunal y, sin embargo, proporcionalmente estas cifras están muy por debajo de, por ejemplo, las de los veteranos surcoreanos que han llevado el asunto a los tribunales… Ahora bien, ¡ellos no se vieron expuestos de una manera comparable a la situación en la que se sigue encontrando la población vietnamita! Tanto ex combatientes como población civil, sin distinciones, padecen enfermedades incurables y cánceres en un país en el que el acceso a la atención médica, cuando existe, es difícil.

Están además los recién nacidos que vienen al mundo con deformaciones monstruosas, ausencias parciales o totales de miembros y/o deficiencias mentales. Lo mismo ocurre en Laos y Camboya, países en los que faltan cruelmente medios para establecer, a semejanza de Vietnam, cuál es realmente la situación epidemiológica. Tanto en Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur como en torno a las bases militares en Filipinas en las que se almacenaba el veneno veteranos y civiles que fueron expuestos al agente naranja desarrollan los mismos males.

Por lo que se refiere al medio ambiente, la selva tropical desaparecida no se regenera y no se puede hacer que vuelva a surgir la selva tropical cuando los suelos erosionados han perdido sus nutrientes, generados por la propia selva y que le permiten crecer y existir: es una situación inextricable y desesperante. En Vietnam hay zonas enteras en las que se ha prohibido cultivar o que son de acceso prohibido, son los hots spots. Estos “puntos calientes” suelen ser antiguas bases militares estadounidenses que se extendían por superficies considerables –auténticas ciudades– en las que se almacenaba el agente naranja antes de trasvasarlo a los aviones o a aparatos terrestres, y cuyos alrededores eran ampliamente defoliados por razones evidentes de seguridad.

En lo que concierne a Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, el problema afecta más particularmente a los veteranos y en diversos grados a los lugares en los que se experimentaron los agentes químicos (o a veces se fabricaron, como en el caso de Nueva Zelanda) durante las pruebas para ponerlos a punto. La lucha de los veteranos de estos países, enfermos y con una descendencia paralelamente afectada, es más conocida porque en comparación con Vietnam estos países se benefician de estructuras sanitarias. Pero, aún así, la lucha de estos veteranos de países llamados desarrollados fue larga y feroz para obtener el reconocimiento de las relaciones de causa efecto entre el agente naranja y sus enfermedades. Y esta lucha sigue actualmente. Para la mayoría de los veteranos el reconocimiento y las indemnizaciones se siguen haciendo esperar.

Silvia Cattori: Usted describe detalladamente, con gran compasión y mucho tacto, la vida cotidiana de las víctimas y sus familias. ¿Existe esperanza para ellas?

André Bouny: La esperanza exige que se satisfagan tres puntos. Ante todo, que los medios de comunicación apoyen a las víctimas ante las opiniones públicas, sin lo cual los puntos siguientes serán inalcanzables: que se haga justicia, lo que implica unas indemnizaciones consecuentes y adaptadas; que finalmente los presupuestos económicos hagan avanzar a la ciencia en los dominios de descontaminación corporal y medioambiental (acabamos de saber que el genetista John Greg Venter acaba de controlar una bacteria). Las bacterias son la principal esperanza en lo que concierne a la descontaminación de los suelos. Más allá de eso, el presidente Barack Obama podría suavizar los ángulos de este asunto en relación a las cuestiones geopolíticas.

Silvia Cattori: En los Anexos de su obra usted hace un recuento de todos los principales documentales, libros y artículos sobre el tema, en francés e inglés. ¿Por qué hay tan pocos?

André Bouny: En las obras generadas por la Guerra de Vietnam este arma química se menciona brevemente y muy pocas veces es objeto de una página entera. En Estados Unidos existen obras consagradas al agente naranja, esencialmente en referencia a los veteranos nacionales. En 2005 la Asociación de Amistad Franco-Vietnamita publicó en francés una pequeña antología de trece autores especializados. En el cine, por su parte, si bien existen algunos documentales –con frecuencia a iniciativa personal– todavía no se ha dedicado ningún largometraje al tema. La película sobre este tema, programada en un canal de la televisión francesa, dura 75 minutos y está dedicada a las gestiones judiciales vietnamitas en tierras estadounidenses.

Sin duda existen razones objetivas para ello, pero también irracionales: ausencia de presupuesto para una obra que no proyectará la imagen de un Estados Unidos benefactor, autocensura con el objetivo de preservar un honor herido o de no alarmar o indignar a la opinión pública ante imágenes insoportables de niños monstruos. El crimen del agente naranja puede resurgir con ocasión de la urgente preocupación por preservar el medio ambiente que no se libra de ser un efecto de moda. Por otra parte, la utilización de congéneres químicos del agente naranja en los pesticidas utilizados en la agricultura industrial moviliza a la gente en relación con una alimentación que asusta, y con razón, con lo que se relacionan así los pesticidas con los recursos alimenticios actuales; por el contrario, el agente naranja se utilizó en Vietnam, Laos y Camboya para destruir los recursos alimenticios de ayer. Al cerrarse, este círculo une indisociablemente las obras El mundo según Monsanto, de Marie-Monique Robin; Soluciones locales para un desorden global, de Coline Serreau; y Agent Orange – Apocalypse Viêt Nam: un signo de los tiempos.

Silvia Cattori: Es muy valiente dedicarse a un tema que los poderes quieren ignorar. Es de augurar que su libro, que ya ha sido recogido por los nuevos medios de comunicación, tenga el recibimiento que merece en la prensa tradicional.

André Bouny: 2010 es el año de la biodiversidad. ¡Debería serlo cada año! Se constata una evolución del público hacia una mayor toma de conciencia, un interés por discernir y conocer mejor los perjuicios de nuestras sociedades industriales sobre nuestras propias vidas. Esta constatación implica al público y a los medios de comunicación, ya que ambos están íntimamente unidos.

Aunque, por desgracia, el agente naranja no sea un asunto del pasado puesto que en este instante siguen muriendo y naciendo víctimas, por supuesto existe un deber de memoria y, sobre todo, de reparación. Tengo confianza: los medios tradicionales no pueden permanecer al margen de un problema que concierne a millones de víctimas.

En mi opinión, Internet y los medios tradicionales no son antagonistas, como con frecuencia los últimos creen, sino complementarios. No tienen por qué temerse mutuamente: simplemente deben abolir la línea que les divide sobre ciertas informaciones. Si ciertas páginas web se benefician de una audiencia importante, también es un hecho que para que una información llegue al gran público debe ser revelada por los grandes medios tradicionales; Internet no los pueden sustituir, al menos todavía. Espero que las páginas web sean un intermediario, un paso hacia los medios que usted llama «alineados»; no soy ingenuo, aunque quizá soy demasiado optimista. Las ONG como Médicos del Mundo, Médicos sin Fronteras, Handicap International, WWF, la Cruz Roja, etc., también deben acercarse a las víctimas del agente naranja que necesitan a todos. Cada uno debe salir de su parcela.

La opinión pública es la única que puede ejercer una presión lo suficientemente fuerte como para obligar a sus representantes y a los responsables políticos a intervenir ante sus homólogos de todos los países y, en particular, de Estados Unidos. Las víctimas están entre nosotros, aunque muchas de las personas expuestas ya han muerto. Los niños inocentes que hoy, tres generaciones después de la guerra, nacen sin brazos ni piernas, o sin ojos, incluso sin cerebro o con dos cabezas (la cantidad de malformaciones no tiene límites), estos niños son nuestros semejantes en el sentido más laico del término. Callar equivale a apoyar el crimen. Además, cuando los criminales no sólo siguen impunes sino que además prosperan con sus crímenes, hay muchas posibilidades de que cometan otros en el futuro. Es necesario conocer el pasado para impedir que esto vuelva a suceder.

Silvia Cattori: En su libro relata cómo la acción que emprendieron en Estados Unidos las víctimas vietnamitas del agente naranja se saldó con una denegación de justicia, de la que apenas informaron los grandes medios, y usted menciona los intereses cruzados de los grandes grupos industriales, de las grandes potencias y de los poderes mediáticos para explicar este escandaloso silencio. El mismo silencio rodea hoy a las informaciones que han reunido algunos grupos de investigadores sobre los efectos de las armas de uranio empobrecido, cuyos trabajos sólo han conocido por el momento una difusión demasiado restringida para movilizar a la opinión pública. En vista de ello, ¿cómo seguir siendo tan optimista como usted parece ser? En su opinión, ¿cuales son los factores que podrían cambiar la situación de forma determinante?

André Bouny: Identificar bien los frenos a la justicia es una necesidad para ganar las causas en el terreno judicial. Es esencial la información sobre estos obstáculos, no sólo para denunciarlos sino para obtener el apoyo de la opinión pública, porque la justicia sólo se puede obtener si y cuando todos han comprendido bien la prueba de la injusticia. Pero nos encontramos en un círculo inmoral porque los intereses financieros unen a traficantes de armas y poderes mediáticos. A esto se añade la autocensura, consciente o inconsciente, fabricada por una ideología individualista la cual se basa en el milagro de un progreso perpetuo e ilimitado, que deja creer y aceptar que en el fondo nada es tan grave y que cualquier problema encontrará un día su solución y acabará por resolverse por sí mismo. Es un poco la misma mentira intelectual que la que consiste en creer que las fuentes de energía no renovables son inagotables y eternas.

Por lo que se refiere al optimismo, sé que hay periodistas curiosos y humanistas, ilustrados y valientes, como siempre los ha habido.

No se puede estar al lado de las víctimas y no creer en lo que se emprende por ellas, sin lo cual es inútil iniciar la menor acción que tenga por objetivo obtener unas mejores condiciones de vida para ellas. Por supuesto, la realidad puede aniquilar la esperanza. A veces ocurre también que el optimismo se desvanece o, más bien, se eclipsa. Pero si quienes apoyan a las víctimas mostraran un pesimismo resignado, ¿con quién podrían contar éstas?

La situación de las víctimas del agente naranja, como la de otras víctimas, sólo podrá cambiar si una información sostenida de manera duradera hace tomar conciencia de su existencia a la opinión pública internacional.

Vídeo de presentación del libro

Silvia Cattori

(*) « Agent Orange – Apocalypse Viêt Nam », Collection Résistances, Éditions Demi-Lune, 2010.

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos (05.07.2010): http://www.rebelion.org/noticia.php...

Enlace con el original en francés (22.06.2010):http://www.silviacattori.net/articl...

[1] En una entrevista concedida en octubre de 2009 a Candice Vanhecke y publicada con el título de «Guerras humanitarias: “la población es sensata, pero le falta información; los intelectuales tienen información, pero carecen a menudo de sensatez” », Jean Bricmont recordaba de la siguiente manera cuando los Verdes alemanes aprobaron los bombardeos de la OTAN en Serbia: «Después de la Segunda Guerra mundial, se hizo habitual en Alemania la consigna: "ninguna guerra saldrá de suelo alemán". Constatamos que es un principio que está totalmente liquidado. ¿Y quién liquidó este principio en Alemania? Los Verdes, en colaboración con la socialdemocracia. Eran ellos quienes gobernaban en ese momento y Joschka Fischer, que era ministro de Asuntos Exteriores, estaba a fondo con la guerra, totalmente, como Cohn-Bendit, dicho sea de paso. Sólo los Verdes, que habían militado contra los misiles en los años 80 y que eran “pacifistas” y “antifascistas”, podían legitimar una guerra librada, en parte, por Alemania contra un país que había ocupado durante la Segunda Guerra Mundial. Si otras fuerzas políticas alemanas hubieran hecho esto, las habríamos considerado sospechosas de revanchismo o de militarismo».

[2] Véase: «Mesures de la radioactivité dans des échantillons de sol serbe», H.W. Gabriel, ingeniero nuclear, y dr. Schalch, médico, Horizons et débats, Nº 25, 23 de junio de 2008; «Mesure de la radioactivité d’échantillons de sol provenant de Serbie, 2e partie», H.W. Gabriel, ingeniero nuclear, y dr. Schalch, médico, Horizons et débats, No 11/12, 30 de marzo de 2009.

[3] Véase: «Les armes américaines de destruction massive et le génocide perpétré froidement contre les Afghans», Mohammed Daud Miraki, Horizons et débats, Nº 40, octubre de 2006.

[4] Véase: «A Fallujah, en Iraq, l’uranium appauvri et le phosphore blanc continuent de tuer les enfants», Joelle Penochet, legrandsoir.info, 17 de septiembre de 2009.

[5] Véase: Los diversos estudios publicados en la página webhttp://newweapons.org/ «Los metales detectados en el cabello de los niños palestinos de Gaza indican la existencia de contaminación medioambiental», por New Weapons Committee, rebelión.org, 20 de marzo de 2010. «Las armas de destrucción masiva utilizadas por Israel en Gaza», Mario Barbieri, Maurizio Barbieri y Paola Manduca, rebelión.org, 18 de diciembre de 2009. «Newborn in Gaza with severe defects», Palestine News Network, 28 de enero de 2010. «Gaza, ¿un campo de exterminio?», Silvia Cattori, rebelión.org, 15 de octubre de 2009. «Gaza:Des mères palestiniennes horrifiées par la naissance d’enfants difformes», Silvia Cattori, silviacattori.net, 30 de septiembre de 2009.

[6] Véase: «Enriched and industrial uranium detected in civilians’ urine that were exposed to the dust of Israeli rockets», newweapons.org, 6 de marzo de 2008. «Israel Detonated a Radioactive Bunker Buster Bomb in Lebanon», Flaviano Masella, Angelo Saso, Maurizio Torrealta, Global Research, 11 de noviembre de 2006.

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