viernes, 22 de junio de 2012

Pueblos sojizados, mundo en fuga

21/06/12 Por Jorge Cadús

Este año se cumplen cien años de las huelgas agrarias conocidas como Grito de Alcorta, que determinaron la conformación de Federación Agraria Argentina (FAA). De cara al centenario de aquel hecho histórico, se abren varios debates que atraviesan la geografía donde ese movimiento se gestó y cobró fuerza. Miradas diferentes a la hora de pensar los modos de producción, el monocultivo de soja, la concentración de la propiedad de la tierra, la protección de los suelos y el medio ambiente, la relación entre cultura y naturaleza y la salud de los pueblos rurales. Parte de una agenda en discusión que apenas asoma en sus primeros trazos.



Un desierto anunciado

En una carta dirigida al flamante titular del Ministerio de la Producción de Santa Fe, Carlos Fascendini, el senador provincial Germán Giacomino detalló en enero de 2012 el estado de las producciones agropecuarias regionales afectadas por la sequía, y solicitó la declaración de estado de emergencia para el Departamento Constitución.

El relevamiento que acompaña el escrito del legislador fue realizado a partir de informes remitidos por las filiales de Federación Agraria Argentina en las localidades de Empalme, Godoy-Rueda, JB Molina, General Gelly, Peyrano, Santa Teresa, Máximo Paz y Alcorta; y describe el estado de los cultivos a lo largo de la Ruta Provincial N° 90.

Así, en el caso del maíz, se expresa que el cultivo "presenta, a la fecha, disminuciones de entre un 60% a un 70% de rendimiento. Si pasan los días y no ocurren precipitaciones estas pérdidas serán totales".

Para el sorgo granífero, el estudio advierte que "por la capacidad de recuperación de este cultivo, hasta el momento las pérdidas son menores, de entre un 40% a un 50%, pero de mantenerse la sequía las pérdidas también serán totales".

En cuanto a la soja, se distingue entre la soja de primera, donde hay "pérdidas de entre un 30% a un 40%, pero estas se agudizan día a día"; y la soja de segunda, donde "hay un 60% de superficie sin sembrar y lo sembrado ya muestra una importante pérdida de plantas o no ha nacido".

Para el caso de la ganadería, el informe consigna: "la producción de pasturas y verdeos está seriamente afectada por esta sequía. Por lo tanto, se verán afectadas las reservas para la producción de carne y leche en los establecimientos ganaderos".

En ese marco, expresa Giacomino, la declaración de la emergencia agropecuaria podría contrarrestar "los impactos que derivan de esta situación alarmante".

Las lluvias caídas desde el 11 de enero aliviaron un tanto la situación, pero el panorama sigue preocupando a los productores agropecuarios de todo el territorio santafesino.

Un territorio que, en definitiva, sufre las consecuencias de la instalación de un modelo productivo que maltrata la tierra, modifica culturas resignando saberes ancestrales, enferma a las comunidades y descuida el medio ambiente a caballo de un paquete de tecnologías importadas e impuestas por un par de firmas transnacionales.

Algunas de esas cuestiones se discutieron el último fin de semana en Alcorta, donde se llevó a cabo el 3° Campamento de Nacional de la Juventud enrolada en Federación Agraria Argentina.

Cuando tenga la tierra

Bajo el lema "En el Centenario, reafirmando la historia, construyendo un nuevo Grito" más de 250 jóvenes pertenecientes a la Federación Agraria Argentina (FAA) participaron del 3° Campamento Nacional de la Juventud. La cita fue desde el 12 al 15 de enero, en Alcorta, "cuna de la emancipación agraria", como destacaron los organizadores, donde la muchachada llegó para "reafirmar nuestra historia, adueñarnos de ella y a la vez hacernos cargo de levantar las banderas que nos legaron los protagonistas de aquella gesta histórica".

La inauguración formal del Campamento -que asentó sus reales en los terrenos de la Escuela Normal Superior N° 37- fue el jueves 12, y contó con la presencia del presidente de la entidad, Eduardo Buzzi, la secretaria de la Juventud, Evangelina Codoni -que reemplaza a Esteban Motta, después de su polémica renuncia- y Omar Barchetta, actual diputado nacional.

Un recorrido por los espacios emblemáticos de las huelgas de 1912; talleres temáticos sobre las problemáticas del sector; charlas con abordajes históricos diversos (una de ellas con la presencia como expositores de los créditos locales Marina Díaz y Ariel Palacios, periodista de este medio) y una asamblea donde los pibes -con edades que van de los 15 a los 25 años- debatieron los problemas cotidianas fueron las actividades desarrolladas. Claro que la agenda dejó un lugar también para el esparcimiento y la pileta refrescante.

El sábado 14, en dicha asamblea, se redactó un documento donde los noveles dirigentes de FAA dejaron en claro que "la necesidad más sentida por todos los jóvenes es la imposibilidad de acceder a la tierra para planificar nuestro futuro en los pueblos que nos vieron nacer, logrando así revertir el desarraigo..."

La comercialización de la producción de las distintas economías regionales, los problemas ambientales y de acceso al agua, el actual sistema impositivo, la falta de infraestructura, el avance del monocultivo de la soja que destruye la chacra mixta, el avance de los pooles de siembra y la extranjerización de la tierra se cuentan entre los problemas que los jóvenes de FAA destacan a la hora de plantear sus reclamos.

Entre esos reclamos, el documento exige la implementación de una serie de medidas que incluyen un fondo extraordinario para paliar las consecuencias devastadoras de la sequía; Instituto Nacional de la Tierra; Plan Arraigo para la juventud rural; Ley de arrendamiento; normalización de los problemas de producción y comercialización regionales; exención de impuestos y créditos blandos para los jóvenes que se inicien en la producción; y acceso equitativo de los recursos naturales y conservación del medio ambiente..."

El escrito cierra con un desafío abierto a los tiempos por venir: "esta asamblea se declara en estado de alerta y llama a movilizarse para elevar los reclamos al gobierno nacional durante los últimos días de febrero del corriente año".

Mundos perdidos

Existen también en esta agenda en discusión tópicos ausentes.

Entre ellos, los nuevos procesos de colonización establecidos en estos arrabales, que recuerdan la época de la conquista española, el saqueo organizado y la muerte de cientos de miles de habitantes debido a las enfermedades producto de esa colonización.

Una completa y verdadera agenda en discusión debe aceptar que la nueva división global del trabajo está en camino de transformarnos en "forrajeros del mundo"; dejando a su paso una tierra en fuga, con demasiadas heridas sin cerrar.

Mundos perdidos de pequeños productores rurales, trabajadores del surco, con sus familias a cuestas, desplazados del campo.

Mundos perdidos de producciones variadas que pasaban de la siembra de maíz a la alfalfa, de la avena al sorgo, y de allí a las pequeñas huertas que brindaban tomates, chauchas, calabazas, zapallos, melones y sandías de rojos y generosos corazones.

Universos ausentes de arvejas y porotos para los guisos que mitiguen los rigores invernales, cocinados en el fuego lento y noble de la leña recolectada en los montes que rodean los puestos, en los cascos de los campos.

Mapas extraviados de un par de vacas que no hagan escasear la leche fresca; de la cría de cerdos a los gallineros en los puestos de las chacras, y los derivados que se multiplicaban y multiplicaban el plato en la mesa: la carneada y los chacinados; los huevos de gallina o ganso; e incluso las pequeñas variaciones que proporcionaba la caza: nutrias, perdices, peludos o patos en las mil recetas de escabeches propios.

Diferentes mundos que hoy, apenas dos décadas después, parecen impensables, perdidos en los vuelos rasantes de un proceso que tiende a la producción a gran escala con utilización de agrotóxicos en permanente aumento.

Mundos negados para muchos de los más jóvenes productores rurales que se acercan al laburo de la tierra aparentemente condenados a la siembra directa, el poroto transgénico y el barbecho químico.

Numeritos

- La producción de soja aumentó de 10,8 millones de toneladas en la campaña 1990/91 a 47 millones en 2008/2009.
- La superficie destinada a la producción sojera es en la actualidad de 16,6 millones de hectáreas.
- Representa el 53% del total del territorio destinado a la producción agropecuaria.
- Durante 2009, la superficie implantada con soja recibió más de 200 millones de litros de glifosato.
- Un aumento de más del 1400% de lo aplicado en 1996, cuando llegó a los 14 millones de litros.
- A este herbicida se suman las aplicaciones de 2-4D, atrazina y endosulfán, que suman entre 32 y 37 millones de litros más.
- Representan 14,5 litros por hectárea por campaña.
- Son múltiples las consecuencias de la fumigación masiva de soja con estos productos. Se han afectado pobladores y existen sólidas denuncias basadas en registros de médicos hospitalarios de las regiones fumigadas.

La agenda de los pibes

¿Cuáles considerás son los principales problemas en el pueblo? ¿Cuánto es tu consumo mensual de agua? ¿Cómo valoras la calidad del agua que consumís? ¿Estás de acuerdo con lo que pagás por el agua? ¿Conocés el derecho humano al agua?

Preguntas como ésta fueron las que alumnos de 6° de la Escuela Fiscal N° 181 Nicolás Avellaneda de Alcorta formularon a 100 vecinos del Barrio La Pluma, de esta localidad, en el marco del trabajo de investigación "El derecho al Agua", que los pibes presentaron en la Feria de Ciencias de Temaikén los días 16 y 17 de septiembre de este año, y que por estos días toma forma de publicación bajo el nombre de "Tinta en Papel".

Las respuestas de los vecinos no son menos interesantes: mientras que el 65% de los encuestados dice estar de acuerdo con lo que paga por el servicio, el 35% se manifiesta disconforme; apenas un 60% de los vecinos conoce el derecho humano de acceso al agua para consumo de calidad; el 40% considera que ese acceso debe ser gratuito; el 75% consume agua directamente de la llave (sólo un 20% utiliza el servicio de ósmosis inversa brindado por la Cooperativa de Agua local); y el 59% no conoce cuánta agua consume en forma mensual.

Cuando se le pregunta a los vecinos sobre los problemas del barrio, las respuestas trazan un mapa múltiple y preocupante: el 78% consigna como principal problema el uso de agroquímicos; el 69% determina que hay mucha basura; y el 10% afirma que es un problema la contaminación del agua.

Una buena agenda para pensar las urgencias barriales en la localidad.

Una situación colonial

El referente del Grupo de Reflexión Rural (GRR), Jorge Rulli, describió ante este cronista su recorrido por una geografía saqueada: "nosotros recorremos todo el país. Y en Alcorta encuentro el mismo panorama de un país dedicado a hacer soja para alimentar a los chanchos chinos. Donde se privilegia el modelo económico a los costos sociales, a la salud de la gente. Esta zona, la pampa gringa, es una zona de arraigo, donde llegaron nuestros abuelos en busca de una tierra donde afincarse, hicieron el amor sobre la tierra, enterraron a sus parientes en esta tierra, la amaron, y ahora tenemos que la soja ha conseguido que sus nietos abandonen todas las prácticas agrícolas que tenían, que se hayan urbanizado, que consuman mujeres y niñas a lo loco porque la trata está vinculada a la soja, y la droga está vinculada a la soja. Se ha constituido un país terrible, que es muy difícil de desmontar, y que en principio nosotros estamos develando, que es la republiqueta sojera".

El militante social y ambiental trazó el perfil de la pampa sometida a la sojización.

"Hoy en esta zona lo que más se ve son tormentas de tierra. El suelo se está yendo de una manera acelerada, el suelo ha perdido su estructura, es un suelo arenoso, no tiene vida, no hay colonias bacterianas, cuando llueve no tiene olor a tierra mojada, no hay más lombrices, está saturado de agrotóxicos. Es un suelo enfermo, y sobre ese suelo hay una población enferma. No podría ser de otra manera. Al mismo tiempo, el monocultivo se transforma en una monocultura: un pensamiento precario, un pensamiento monótono, falta de debates, falta de ideas, falta de literatura, falta de poesía, no hay nada. El país de la soja es un país muy triste", recalcó.

Las postales de la patria en penumbras son develadas en el relato de Rulli: "Hay una Argentina negra, una Argentina siniestra. El sojero que tuvo un hijo que le nació sin un brazo, y que le dice al periodismo 'mi hijo no va a tener un brazo pero va a tener dos palos verdes'. Esta Argentina bestial. La Argentina de los secuestros de niñas, en San Lorenzo, que llevan a las niñas a los barcos de coreanos sin ningún control, nunca se sabe cuántas suben, cuántas bajan. En las barrancas, en las villas miserias, la cantidad de niños de rostros coreanos y chinos que aparecen. Esta Argentina tan triste, tan colonizada. Si hay algo que Raúl Scalabrini Ortiz nos enseñó es que hay una situación colonial que debemos develar. En los años 30, la ecuación de la Argentina colonial era carne de vaca y cordero por petróleo más carbón. Hoy es soja transgénica y petróleo crudo por todo el bazar de la China comunista capitalista".

Al mismo tiempo, el mítico militante y resistente político definió las marcas de la otra Argentina posible. Las señales de identidad de una historia de resistencias y luchas por articular. Una memoria que encienda nuevos fuegos de rebeldías, y nuevas formas de relación con la tierra y con la historia grande.

"Hay mucha gente que ha tomado conciencia, e inicia una lucha por otra Argentina, usando la palabra como instrumento", cuenta Rulli. Y agrega: "hay que rescatar la memoria de otro país que fuimos. Allí están las fuerzas para deshechar esta dirigencia opaca que tenemos hoy, porque merecemos otra cosa. Esta es una democracia falsa: no hay planes de gobierno, hay gente de las empresas por todos lados. Yo le digo a los pibes jóvenes, si no pelean no tienen futuro. Esta generación que hoy está en el gobierno los va a dejar sin país. La esperanza tiene que salir de la memoria de los viejos, de lo que podemos transmitirle a los jóvenes. La pelea la tienen que dar los jóvenes, y los viejos ayudaremos".

Aquellos privilegiados

Hacia finales del 2011, una denuncia presentada ante el Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CASACIDN), contra un Instituto Privado de Venado Tuerto puso en evidencia la compleja trama de intereses que silencia y oculta las consecuencias del modelo productivo sobre la salud de las poblaciones.

Norma Barberis y Carlos Velázquez son los abuelos de Fernando Ángel Cáceres, un niño de 4 años fallecido el 8 de junio de 2008, a causa de una leucemia linfoblástica aguda (LLA). Desde entonces, en varias ocasiones, los abuelos solicitaron personalmente al Instituto Privado de Neonatologia y Pediatría de Venado Tuerto (IPNVT) y al médico del niño, el doctor Fernando Vila, una copia de la historia clínica de su nieto. Fernando -describen- "fue atendido e internado una veintena de veces en ese nosocomio siendo tratado su cuadro como alergia o asma".

Violando la Ley de Salud Pública, y las leyes de ética elementales en el ejercicio de la profesión, el centro médico se niega a entregar la historia clínica completa y firmada por el profesional.

A principios de diciembre, la abogada Graciela Cristina Gómez advirtió al CASACIDN que tuvo que exigir por carta documento al nosocomio privado venadense la entrega de la historia clínica de Fernando. "La Clínica no responde al pedido de los familiares del paciente de 4 años fallecido por LLA, cuyos médicos diagnosticaron que presumiblemente era causa de los agrotóxicos", describe la profesional en su escrito.

La abogada señala en su denuncia que "en Santa Fe, son violados los derechos de los niños, vivos y aún muertos, víctimas de las fumigaciones criminales sobre escuelas, pueblos, plazas y cursos de agua en forma indiscriminada".

"Los médicos en su mayoría cómplices, como los organismos estatales, justicia, medios de comunicación y municipios no conformes con la connivencia de todos en este genocidio encubierto, se manejan con total impunidad ante denuncias, reclamos, enfermos, cánceres que se multiplican y por si fuera poco, negando la historia clínica del paciente. Lo cual evidencia la falta de control, estadísticas, estudios epidemiológicos y un desprecio por la vida que sólo hemos visto en épocas del Holocausto", consigna el escrito.

Al mismo tiempo, señala que "el municipio no controla ni aplica la ley y se fumiga pegado a comedores infantiles, iglesias y casas venadenses. Con total desfachatez desde producción reconocen que "acordaron con los vecinos" ilegalmente fumigar a 50 metros de sus viviendas".

La muerte de Fernando Cáceres, de cuatro años, no es la única de una serie que ya ha quemado en los altares de la diosa productividad la vida de miles de pibes argentinos. El Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (ROHA) reveló que sólo en los años que van del 2002 al 2008, en la provincia de Santa Fe, murieron como consecuencia de distintos tipos de cáncer 892 pibes menores de 15 años.

Sólo en Santa Fe, en siete años, 892 pibes fueron tomados por el cáncer que se disfraza en nombres técnicos: leucemias, tumores reticuloendoteliales, neuroblastoma, carcinomas.

El ROHA remarca también que la leucemia linfoblástica aguda, que arrancó de cuajo la corta vida de Fernando, tiene un índice que debería perturbarnos: en esos siete años, cobró en nuestra provincia 268 vidas recién inauguradas.

Sin embargo, pocas voces se preguntan los por qué de esas vidas rotas antes de la risa completa, del juego compartido, de los sueños de futuro. Los por qué de aquellos privilegiados creciendo, cuando pueden, cuando los dejan, a los golpes. Pocas voces -pero atentas, lúcidas voces- señalan la relación causal de los modos de producción, y los factores ambientales que esos modos de producción general, sobre la salud de las comunidades.

Como lo advierte Graciela Gómez en su presentación: "decenas de niños están en tratamiento en Rosario y en el Garrahan, y otros ya fallecieron, pero ningún profesional certifica lo que dice en voz baja. Todo se oculta, todo se niega, con la finalidad de llenar los bolsillos de pocos, a costas de la vida de todos. Quienes denuncian son relegados, repudiados y excluidos, por la simple razón de ejercer sus derechos, que afectan la renta de los señores feudales de las Hilux. El interés superior del niño no existe".

Desiertos

No es un modelo sojero el instalado en estos arrabales.

Ha sido -sigue siendo- un proceso de sojización que somete a los pueblos, coloniza las culturas y pone a la tierra en fuga; y que va incluso más allá de la simple siembra directa y la cosecha récord.

Ya en el 2002, un diálogo entre el Grupo de Reflexión Rural (GRR) con el historiador Ignacio Lewkowicz, dio forma al trabajo "Estado en construcción".

Allí, se expuso claramente que la nueva división global del trabajo nos convierte de "granero del mundo" en "forrajeros del mundo".

El mismo Jorge Rulli ha señalado que "tanto el modelo rural como la producción de alimentos industrializados y su comercialización, se encuentran en manos de lo que se denominan los Agronegocios. Y esto se expresa mediante las cadenas agroalimentarias que se inician en un modelo de agricultura sin agricultores, no importa de quién sea la tierra, y que llegan hasta nuestra mesa en forma de productos envasados cargados de publicidad, de residuos agrotóxicos y de conservantes".

Para Rulli, "ha sido ese un proceso lento pero implacable de conquista del sector, un proceso de apropiación masiva de los mercados, de cooptación y especialmente de aculturación del productor, porque persuadir al hombre de campo que lo suyo era un agro business, y transformarlo de chacarero a pequeño empresario rural, no fue un hecho menor, sino decisivo, para poder imponer el modelo agroexportador de las biotecnologías y de la dependencia a insumos que ahora tenemos".

Un proceso de nueva colonización que, de la mano de un puñado de empresas transnacionales, somete, desertifica y mata. Un proceso de nueva colonización que es necesario develar.

De otra manera, como supo profetizar el poeta Manuel J. Castilla:

"los morderá la tierra
y la ardorosa sal, su más picante espuma
yéndose por el viento y regresando
ha de quemar la última semilla
que aún les vive en los ojos como gota de hueso..."
www.ecoportal.net

Fuente: Bloque de Prensa Regional - Santa Fe- Argentina

Foto: Fernandito Cáceres, 4 años, fallecido a causa de LLA en Venado Tuerto-Soja lindera a la iglesia y comedor de los chicos en Venado Tuerto.

Publicado y enviado por ECOS DE ROMANG
http://www.ecoportal.net/content/view/full/103384/

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